Víctor Hugo, Honore Balzac, o Julio Verne ¿y si los pudieses “visitar”?


Hace unas semanas os hablamos de los espacios donde escritores famosos solían trabajar. Hoy vamos a retomar esta misma idea, pero uniéndola a nuestra pasión por los viajes literarios. Por lo que hoy queremos que os trasladéis con nosotros hasta Francia, porque, ¿qué podrán tener en común Víctor Hugo, Honore Balzac y Julio Verne? Pues precisamente que os podéis acercar a ellos de manera totalmente distinta hasta el momento, podéis “visitarlos” no solo en sus espacios de trabajo, sino incluso en sus espacios más cotidianos, sus casas.

La casa de Víctor Hugo se encuentra en París, por lo que si te decides a visitar la capital francesa, podrás además reservar algo de tiempo para visitar la casa de este escritor. Se encuentra concretamente en Place des Vosges un punto bastante clásico en París. Sin embargo, piensa que Víctor Hugo no solo vivió en París, seguramente a lo largo de todo el mapa galo podrás encontrar otros puntos de referencia donde vivió el escritor.

Por su parte, la casa de Honore Balzac se encuentra también en Paris y en un punto tan céntrico como la casa de Victor Hugo. Una de las ventajas de visitar esta casa es que no tienes que pagar nada por entrar. En esta localización fue donde consiguió acabar La comedia Humana. Una curiosidad sobre la casa que seguramente no conocías es que la alquiló haciéndose pasar por otro, es decir, utilizó un nombre falso para alquilarla, el apellido Breugnol concretamente.

En el caso de la casa de Julio Verne, tendrás que desplazarte a Amiens, pero allí te esperará “el propio” Julio Verne, porque será él mismo quien te descubra los rincones de su casa y te escriba por qué fue reconstruida. El ayuntamiento de la ciudad adquirió la casa en los años 80 y finalmente acabó redecorando algunas de las estancias, pero te sorprenderá cuán relacionadas están con este autor.

¿Alguna idea mejor para disfrutar de la geografía francesa? Seguro que ya tienes a alguien en mente para regalarle un viaje de estas características.

El personaje literario que llevamos dentro


Los lectores incansables, los amantes de la lectura, quienes leen sin mirar el reloj, solemos llevar un personaje literario dentro. Seguro que en las redes sociales te ha surgido un test preguntándote por la ciudad en la que deberías vivir, o bien, qué personaje de Juego de Tronos encaja más con tu personalidad. Hoy nos queremos referir a una pregunta más generalista, pero que seguro que muchos de vosotros como enamorados de la literatura os habéis hecho en alguna ocasión ¿qué personaje literario sería si viviese dentro de un libro?

Nuestro interior y nuestra personalidad tienen mucho que ver con la respuesta que estamos buscando sobre nuestro personaje literario, porque todos hemos admirado de pequeños a algún superhéroe o alguna protagonista de una historia de amor. Pero si nos cuestionamos nuestras ambiciones, podemos descubrirnos detrás de un soñador, de un personaje de fantasía o de incluso de un dibujo animado.

Podemos plantearnos incluso si el hecho de que nos guste más un determinado estado del tiempo, porque sin duda los días lluviosos y la melancolía nos hacen revivir muchos momentos que nos desgarran el corazón, indicio de que quizás debamos pertenecer a una novela trágica, antes que a un libro de humor.

¿Habíais pensado que no solo lo que pensemos de nosotros mismos sirve para saber qué tipo de personaje literario llevamos dentro? Lo que pensamos y esperamos de los demás también tiene gran importancia. No podemos ser superhéroes si pensamos mal de todo el mundo, porque al fin y al cabo no querríamos salvar a nadie. Podemos convertirnos en un personaje auténticamente rebelde, o quizás en un sumiso dependiendo del rol que adoptemos estando con los demás.

¿Y las manías? Sí, los personajes de los libros también tienen las suyas, seguro que alguna vez te has descubierto sonriendo porque tienes las mismas manías que un determinado personaje de un libro, es un buen comienzo, quizás tengas más en común de lo que piensascon ese ser que vive dentro del libro.

“Literatura de mujeres” ¿un nombre erróneo?


En alguna que otra ocasión hemos hablado de los libros del género rosa, o lo que también se conoce como “literatura de mujeres”, pero hoy vamos a abordar este tema desde una perspectiva más crítica, no tanto en sí el tema, sino más bien el tratamiento o el nombre que recibe este género. Queremos cuestionarnos por qué se termina etiquetando a cierto tipo de libros como simplemente literatura de mujeres.

Nuestra curiosidad llega a plantearse que si en el hipotético caso de que esas novelas se hubiesen escrito por hombres, o simplemente llevasen por nombre a un autor en vez de autora sería tratado de esta manera. Lo cierto es que no, seguramente estos libros se tratarían como pertenecientes a cualquier otro género antes que literatura rosa, porque “como es sabido por todos, solo la literatura de mujeres puede ser escrita por mujeres”. De algún modo, el hecho de que en tiempos pasados, los libros publicados por mujeres bajo un pseudónimo de hombre para llegar a un público más amplio, puede ser una muestra de esta tendencia actual.

La lucha de géneros se plantea en la literatura de mujeres de manera latente, y muchas autoras actuales luchan contra estas etiquetas que no hacen sino conseguir que sus libros y sus creaciones se queden fuera de los círculos más intelectuales, llegando de manera restringida a menos gente.

En ciertos círculos literarios se apunta que el problema para considerar una novela como “literatura de mujeres” no se trata en sí del tema que se desarrolla en los libros, sino más bien de quien es el autor de estos. Encontramos así en nuestro panorama libros escritos por hombres que tienen por tema los sentimientos, las emociones e incluso las relaciones de pareja. Sin embargo su aceptación suele ser más directa y más abierta que si por el contrario se tratase de un libro escrito por una mujer sobre el mismo tema.

¿De gatos y de libros? ¿De perros y de pelis?


En alguna ocasión nos hemos preguntado si sois más de libros o de películas, pero ¿qué relación tiene eso con el hecho de que nos gusten más los gatos o los perros? O por el contrario, ¿que nos gusten los gatos significa que somos más de gatos? Y ¿qué nos gusten los perros significa que somos más de películas? Hoy vamos a comentar algunas estadísticas que seguro te sorprenderán, aunque ya os adelantamos que siempre hay excepciones que confirman la regla.

Se dice que a quienes le gustan los perros suelen ser más emocionales y extrovertidos, por el contrario, a quienes le gustan los gatos son más introvertidos y suelen expresar con menos frecuencia sus emociones. Esto, aunque pueda parecer que no tiene ninguna relación con los libros y las películas, en realidad sí que la tienen puesto que el hecho de ver películas puede exponernos con más facilidad a emociones directas, mientras que leyendo un libro esas emociones son más sosegadas y no se muestran con tanta facilidad. Aunque no vamos a negar que muchos de nosotros hemos llorado o reído simplemente leyendo.

A aquellos que les gustan los gatos, suelen ser un poco como sus mascotas porque prefieren quedarse en casa, de ahí que relajarse simplemente en casa con un libro, sea una de las actividades favoritas de estas personas. Sin embargo quienes prefieren los perros como animales de compañía suelen querer salir fuera de casa y disfrutar de actividades al aire libre, prácticamente como lo harían sus mascotas, por eso salir simplemente al cine suele entusiasmar a estas personas.

Como decimos, esta estadística en la que se muestran a las personas amantes de los gatos como amantes de la lectura, puede tener sus excepciones, de ahí que incluso a quienes les gustan los perros tengan ciertos gustos por los libros, pero siempre enfocados al plano emocional, mientras que los amantes de los gatos suelen inclinarse por temáticas de ciencia ficción y fantasía.

El sueño de los jóvenes ingleses, la literatura


A menudo nos hacemos eco de curiosidades relacionadas con la literatura. Hoy os acercamos una realidad que no nos deja de sorprender, porque estudios ingleses que el sueño de la población más joven de Gran Bretaña está relacionado con la literatura. Muchos de nosotros, como amantes de la lectura hemos soñado alguna vez con ser libreros, bibliotecarios o incluso escritores. Profesiones que en ocasiones pueden hacerse realidad pero que en muchos casos se quedan por el camino.

Lo cierto es que un estudio realizado en Gran Bretaña demuestra que los jóvenes ingleses no quieren ser ni cantantes, ni futbolistas, ni médicos o abogados, sino que una gran mayoría de ellos quieren ser simplemente libreros o bibliotecarios. Sin duda, si hiciésemos esa misma encuesta aquí en España seguramente los resultados serían muy diferentes.

La cultura inglesa siempre ha estado muy apegada a los libros y a la literatura, aprecian los buenos libros y los buenos autores y son muchos los nombres de gran escritores que provienen de esas tierras, pero aún siendo así sorprende que sus jóvenes de hoy en día simplemente se decanten por una profesión relacionada con la literatura para poder vivir el día de mañana.

Ahora bien, no pensemos que las clásicas profesiones de librero o bibliotecario son las que destacan, sino que muchos jóvenes ingleses también aspiran a ser escritores porque consideran que pueden tener el talento y la paciencia suficientes como para hacer crecer una idea y poder contarla dentro del contexto de una historia.

A nuestro parecer lo que realmente demuestra este estudio, más allá de simplemente la pasión que los ingleses tengan por los libros y la literatura, es que en cierto modo consideran  las profesiones relacionadas con la literatura como profesiones tranquilas, donde se pueda vivir de manera sosegada pero manteniendo la inquietud intelectual en todo momento activa. Es decir, prácticamente se apuesta por una vida sosegada completada por la sabiduría que el trabajo con libros y la lectura nos puede aportar.

Lugares de trabajo para los escritores, donde nacen las buenas historias


Hoy nos hemos preguntado si todos los escritores tienen lugares de trabajo similares, o si por el contrario los escritores más conocidos se suelen decidir por sitios realmente estrambóticos para escribir. Investigando un poco nos hemos sorprendido encontrando pautas similares para ciertos escritores, pero todos con sus particularidades propias. ¿Queréis descubrir donde escribían artistas tan famosos como Stephen King o Agatha Christie?

Hay autores que se deciden por habitaciones con gran luminosidad, pero otros simplemente prefieren espacios que tengan vistas bonitas, pero también los hay que deciden trabajar en sus novelas en espacios realmente abarrotados, tanto que una persona normal sería incapaz de concentrarse en esos espacios. Lo cierto es que todos los escritores coinciden en que en los lugares que suelen elegir como idóneos para dejar volar su imaginación, suelen hacerlo en espacios donde tengan todas sus herramientas de escritura al alcance de la mano.

Nos sorprende por ejemplo Agatha Christie, la cual se decidió por una habitación luminosa, sentada con su máquina de escribir en una mesa semi-redonda, de las de tipo comedor y una butaca mullida sin llegar a ser sillón. Autores como George Orwell o Ernest Hemingway destacan por su sencillez a la hora de escribir, porque simplemente se decidían por habitaciones llenas de libros pero luminosas.

Athur Miller es uno de esos escritores que se deciden por escribir en habitaciones abarrotadas, tan solo iluminadas por su flexo. Al igual que Ray Bradbury, el cual escribía en una habitación tan llena de objetos que aún nos resulta increíble que se pudiese concentrar.

Dos escritores que nos parecen especialmente curiosos son por un lado George Bernard Shaw y por otro lado Roald Dahl. El dramaturgo irlandés Bernard Shaw, sorprende principalmente porque escribía en un cobertizo con grandes ventanas totalmente separado de su casa. Por su parte, el escritor de Charlie y la fábrica de Chocolate, Roald Dahl sorprende por escribir sentado en un sillón, con una tabla apoyada a ambos lados del sillón para estar cómodo y poder dejar volar su imaginación.

Libros para viajar, libros para descubrir


Los amantes de la lectura sabemos a la perfección que una de las mejores formas de viajar es hacerlo con los libros. A través de las páginas de un buen libro podemos descubrir lugares que ni tan si quiera nos planteábamos su existencia y nos pueden hacer viajar a lugares de ensueño. Por eso, si estas vacaciones de verano no has viajado tanto como te hubiese gustado, aún puedes hacerlo con un buen libro y hoy os sugeriremos algunos títulos que son imprescindibles para cualquier amante de la lectura que sea viajero.

Cuando hablamos de viajes y más en esta época siempre se nos suele venir a la mente lugares paradisiacos, playas o islas semi desiertas donde disfrutar del tiempo libre y dejarnos sorprender por el paisaje. Pues bien, en este sentido el libro Los caminos del mundo te hará disfrutar de todo eso desde casa haciendo un recorrido por Turquía, Pakistán o Irán. Pero si lo que quieres es descubrir de verdad lugares inauditos, puedes dejarte llevar por el libro de La Isla secreta, donde se nos cuentan las costumbres típicas de una población acostumbrada a vivir con el hielo casi todos los días. Pero si lo que quieres en realidad es un libro de montaña, puedes decidirte por El mal de altura, un libro que te habla de la montaña y sus peligros. Ahora bien, os adelantamos que se trata de un relato muy duro sobre la tragedia que tuvo lugar en el Everest.

Dos libros que te pueden hacer viajar al continente africano son por un lado Ébano y por el otro El corazón de las tinieblas. Seguro que los dos te sorprenderán con descripciones de paisajes que jamás lograste imaginar y que ni tan si quiera sabías que se escondían en el corazón del continente africano.

Viajar es un placer y leer también lo es. ¿Qué mejor combinación que viajar a través de la lectura, desde el sofá de tu casa o desde cualquier punto del planeta para transportarte con las palabras de ese libro que tienes entre las manos?

Librerías en lugares inverosímiles, hoy fábricas


Muchos son los lugares donde los libreros de todo el mundo se atreven a montar su librería de ensueño. En muchas ocasiones hemos hablado de librerías diferentes, en las que el encanto de estas viene dado tanto por los libros como por su entorno. Hoy os queremos hablar de librerías enclavadas en antiguas fábricas, un lugar un tanto inverosímil, ¿no creéis?

Algunos de vosotros podríais pensar que las fábricas antiguas son espacios demasiado grandes para albergar una librería en su interior ya que son espacios demasiado grandes. Pero ¿y si esa librería fuese una librería de segunda mano donde se pudiesen albergar tantos libros como si se tratase de una biblioteca? Es el caso de una librería en Detroit, llamada John King Used & Rare Books, que además de libros de segunda mano podremos encontrar libros realmente raros, todo esto en una antigua fábrica de libros.

En Barcelona encontramos otra de las librerías más sorprendentes enclavadas en una antigua fábrica, se trata de la Librería Calders. Y aunque antes os hablábamos de grandes espacios, en el caso de esta librería de Barcelona sus dueños se han decidido por un pequeño espacio en lo que era una fábrica de botones. Un espacio peculiar para libros peculiares en varios idiomas que podrás encontrar en esta librería de Barcelona mientras quizás te atrevas a tocar el piano para otros lectores románticos.

Para muchos españoles, el territorio luso tiene mucho que ver con la fabricación de textiles, tanto es y ha sido su tradición relacionada con el mundo textil que encontramos una librería en Lisboa en lo que era una antigua fábrica de telas, se trata de Ler Devagar. Además en esta librería encontrarás un pequeño espacio para exposiciones de arte, así como una cafetería donde relajarte y tomar un café mientras disfrutas de tu libro.

Como amantes de la lectura que somos, nos importa tanto el libro como el dónde encontrarlo porque siempre querremos tener una buena historia para hablar de ese libro que tanto nos gustó.

De la literatura a la cultura, refranes populares


Sea por familiares, por profesores que tuvimos en nuestra etapa escolar, o sea por nosotros mismos, los refranes queramos o no están presentes en nuestra vida. Esos dichos breves que repetimos para dar entidad a nuestras opiniones, son al fin y al cabo representaciones del sentido común de una sociedad y el reflejo de la sabiduría popular. Pero sin ser conscientes de ello, muchos de estos refranes tienen su origen en la literatura ¿o fue al revés?

La literatura hunde sus raíces en la sociedad en la que nace, por lo que es lógico que normalmente refranes populares aparezcan en esta, o que sea la literatura que dé lugar a esos refranes. Nosotros, hemos echado la vista hacia atrás para hacernos eco de algunos refranes del siglo de oro de la literatura española, porque el Quijote es parte intrínseca de nuestra cultura y es entre las páginas de Cervantes donde encontramos muchos de nuestros dichos populares, como el conocido del “perro del hortelano” o del propio autor, con frases como “quien lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Y a quién no le suena el “ande yo caliente ríase la gente”, seguro que en más de una ocasión lo has dicho, pero ¿sabías que pertenecía a Góngora?

Otro de los clásicos entre los clásicos, es el “ser o no ser”, seguramente este dicho si tenías más localizado a su autor, nada más ni nada menos que el gran Shakespeare. Grandes de la literatura europea también tienen mucho que decir como Perrault, con sus cuentos populares de los que extraemos obviamente enseñanzas, en muchas ocasiones convertidas en refranes, como el “menos lobos caperucita”.

Pero sin duda, si se hablan de refranes y literatura, no nos queda más remedio que acudir a la Biblia, porque es uno de los libros que más ha aportado a la cultura occidental, con refranes tan conocidos como “ojo por ojo, diente por diente”, “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.

Lectores incomprendidos y sus “locuras literarias”


Desde pequeños, siendo amantes de la lectura nos sentimos diferentes, disfrutamos con la lectura y con los libros que nos “obligan” a leer en la escuela. Los veranos los vemos como una época perfecta para dedicarnos simplemente a le lectura y estamos deseando acabar los deberes para poder coger ese libro que tanto nos gusta. Sí, ahí es cuando nos empezamos a dar cuenta de que podemos se distintos a quienes nos rodean, porque quién no ha oído lo de “deja de leer que te vas a quedar ciego”, “eres un enganchado, ¿no puedes soltar ni por un momento ese dichoso libro?”.

La incomprensión que sentimos se incrementa cuando de mayores comenzamos a desarrollar las llamadas “locuras literarias” y nos volvemos más complicados. Los libros forman una parte muy especial de nuestra vida y por eso siempre intentamos cuidarlos. De ahí que cuando prestamos un libro queramos que nos lo devuelvan en las  mismas condiciones que lo dejamos y a poder ser pronto, pero además sufrimos con el hecho de que se nos habrá algún líquido dentro de la mochila o bolso y pueda dañar nuestro libro. ¡Qué gran tragedia!

Somos capaces de perder la noción del tiempo y esto se demuestra en muchas ocasiones, con lo que llamamos “solo un capítulo más” y se convierte en una noche en vela por seguir leyendo. O cuando sin darnos cuenta nos pasamos la parada del autobús o del metro por estar inmersos en nuestro libro mientras que estamos en el transporte público. Y hablando de transportes públicos, en ocasiones nos preguntamos “¿cómo puede ser la gente tan grosera hablándome? ¿acaso no se dan cuenta de que estoy leyendo?” Son pequeños problemas que tenemos que sufrir prácticamente en silencio, porque si los compartimos además nos tratan de raritos.

Y en cuanto a gustos, vemos que también somos unos incomprendidos, porque quizás estás enamorándote perdidamente de alguien y de pronto descubres que no le gusta leer. O simplemente eres capaz de tener una discusión con tu mejor amigo porque no es capaz de entender por qué ese libro que le dejaste es tan bueno.