Recomendaciones de quien convive con los libros


Encontrar el libro perfecto nos resulta en muchas ocasiones demasiado complicado. Hasta llegar a él hemos de haberlo intentado una y otra vez, hasta que por fin aparece. En muchas ocasiones el no encontrar el libro perfecto para el momento perfecto y que encaje con nuestra persona se debe a que no preguntamos a quienes más saben de libros, a quienes conviven con los libros: los libreros.

Efectivamente, parece que simplemente se dedican a colocar los libros en su tienda, o a quitarles el polvo para que sigan llamándonos la atención, pero en realidad los libreros en muchas de las ocasiones están ahí por vocación propia, por lo que su cercanía con los libros es incomparable.

Los libreros están al tanto de las últimas novedades en el mercado, conocen casi todos los títulos de los grandes autores, pueden recomendar sobre los mejores libros de cada género, por lo que si simplemente nos acercamos a ellos para preguntarles acerca de qué libro puede encajar mejor con nosotros, sabrán casi al momento cuál sería nuestro perfect match.

Quizás te ha ocurrido en alguna ocasión que te has quedado con ganas de más de un libro que sabes que no hay continuación ni segundas partes, en esos momentos seguro que muchos libreros tienen la respuesta perfecta para tu ansiedad, para esa necesidad que sientes. En cierto modo muchos autores escriben con un tono parecido, o sus historias se asemejan en el contexto o en el carácter de sus personajes, por eso, será realmente sencillo para un librero experimentado conocer qué libro puede ser la respuesta a tus expectativas.

Es lógico y a la vez resulta típico el acercarnos a un librero para pedirle consejo para un regalo, pero ¿por qué no hacerlo con nosotros mismos? Podemos dejar que nos aconseje, nos guié y nos ayude en nuestra elección. Simplemente el saber entre qué opciones podemos elegir es de gran ayuda cuando nos hayamos realmente perdidos entre tantos títulos y editoriales. ¿A qué esperas para recibir la mejor de las recomendaciones?

Reenganchándonos al hábito de lectura


Aún siendo muchos de nosotros amantes de la lectura, ocurre que nuestro ritmo de vida no nos permite leer tanto como quisiésemos. Y aunque en ciertos momentos echamos de menos tener esos momentos para leer, con el tiempo pasa a ser un hábito totalmente secundario y solo somos conscientes de que lo hemos dejado atrás cuando vemos a otros haciéndolo. Por eso hoy, vamos a intentar ver con vosotros qué partes podemos sacar de nuestra rutina para hacer hueco a la lectura.

Seguro que hay ciertos momentos de tu día en los que simplemente tienes que esperar, pues bien, esos pequeños huecos son los mejores para que puedas reengancharte al hábito de lectura. Nuestra recomendación en este sentido es que lleves un libro siempre contigo, de esta manera, en cualquier ocasión puedes aprovecha y leer unas cuantas páginas de tu libro y mantener viva la historia del libro en tu mente.

Hace unas semanas os preguntábamos qué tipo de lectores eráis en lo que a abandonar o perseverar un libro aunque no os guste. Pues bien, si te encuentras en la situación en la que no tienes demasiado tiempo para leer, no malgastes el poco tiempo que tienes leyendo algo que no te gusta. Si eres de los que siempre intenta llegar hasta el final con los libros, piensa que ese libro que dejas a medias, siempre tendrás tiempo de recuperarlo porque quizás no sea el libro sino tu estado de ánimo o tu ritmo de vida el que no encaje con el libro.

Otra de las recomendaciones que os hacemos desde el Espacio Lector Nobel es que os intentéis alejar un poco de las nuevas tecnologías. Estamos demasiado conectados a ellas, ya sea el móvil, la televisión o el ordenador. Por lo que para hacer hueco a los libros hemos de optar por dejar a un lado las nuevas tecnologías que día a día nos invaden. En este sentido es muy importante que dejes el móvil lejos de ti en el momento de la lectura para que evites por todos los medios una posible distracción.

¿Y si los libros electrónicos no nos han conquistado?


Hoy nos hacemos eco de diversos datos que nos apuntan que los libros electrónicos no nos han conquistado como todo el mundo vaticinaba. En un principio se pensaba que el libro electrónico acabaría desbancando al libro tradicional, nosotros mismos hemos reflexionado acerca del tema en más de una ocasión, pero sin embargo, tras ver el mercado literario no podemos sino afirmar que el libro electrónico no ha sido el conquistador que se preveía.

Ciertas estadísticas apuntan que la venta de libros tradicionales no ha tenido el impacto que se esperaba. Las razones son varias, y todas apuntan en una dirección distinta, pero lo cierto es que el lector tradicional, el amante de la lectura sigue apegado al libro de papel. Si bien es cierto que el libro electrónico, cada vez nos es más usual, no hemos llegado a la situación en la que el libro tradicional ha desparecido de nuestras vidas.

Quienes pensaban que la gente acabaría enganchándose al libro electrónico sin importar nada más, no pensaron que detrás de la cultura literaria hay siglos y siglos de tradición. Nuestra cultura está enraizada en el papel, hemos aprendido y aprendemos hoy día del papel, es el medio que de algún modo nos aporta seguridad porque al fin y al cabo el mundo digital ha llegado a nuestras vidas de manera relativamente reciente.

Las editoriales han sabido coger esta tendencia relativamente bien, porque por un lado han adaptado sus ediciones también a los libros electrónicos, pero a la par han lanzado campañas en las que el libro lo han convertido en un icono. Es decir, han conseguido que los libros en papel se quieran tener no solo por lo que nos aporta el leerlos, sino también por el hecho mismo de tener un libro tangible de ese autor concreto.

Las pantallas son parte de nuestra vida diaria, sea el móvil, sea el ordenador o sea la televisión vivimos rodeados de ellas. ¿Será esa también una razón por la que muchos de nosotros rechacemos la idea de también enfrentarnos a la lectura a través de una pantalla?

3 Libros escritos en menos tiempo del que pensabas


Hay quien dice que escribir un libro lleva mucho tiempo, que en ocasiones se puede incluso convertir en una odisea porque los escritores han de estar demasiados meses conviviendo con los mismos personajes. Muchos de nosotros quizás ni alcancemos a imaginarlo porque tan solo nos hayamos dedicado a leer y eso siempre es más rápido que el escribirlo. Ahora bien, las cosas de palacio no siempre van despacio, por eso te sorprenderías de la cantidad de libros que se han escrito en tiempo récord. Hoy, como buenos amantes de los libros que somos y curiosos por naturaleza, os vamos a contar cómo 3 libros conocidos por todos se escribieron en menos de lo que cabría esperar.

Comenzamos con El niño del pijama de rayas. Este libro fue escrito en apenas dos días y medio, es decir, la conmovedora historia que a todos nos ha conquistado sobre el niño judío y el niño alemán que vivían en un campo de concentración se escribió en menos de tres días. Quizás muchos de vosotros estaréis pensando que no se trata de ninguna proeza ya que el libro del El niño del pijama de rayas no destaca por su volumen, pero aún así hay que reconocer el esfuerzo de su autor John Boyne al escribir esta historia sin descanso, más que para comer y dormir. Además hemos de tener en cuenta que el resto de sus novelas le quitaron mucho más tiempo.

Por su parte, Arthur Conan Doyle también puede presumir de haber escrito una novela en muy poco tiempo. En este caso Estudio en escarlata siendo uno de sus clásicos y además la historia que da pie a la saga de Sherlock Holmes se escribió en apenas tres semanas. Todo un logro teniendo en cuenta que Conan Doyle en aquel tiempo tenía 27 años.

Por último, un autor ruso se cuela en esta enumeración, Fiodor Dostoyevski, el cual escribió El jugador escrita en 26 días. Las razones que llevaron a Dostoyevski a escribir con esa celeridad estaban relacionadas con deudas de juego, pero a cambio en ese conoció a la que tiempo después sería su mujer.

Una excusa para disfrutar del buen tiempo, una excusa para leer


Muchos de nosotros aprovechamos la excusa del bueno tiempo para hacer lo que más nos gusta: leer. Sí, en estos días en los que el sol siempre está presente pero aún no hace demasiado calor buscamos los mejores rincones de nuestras ciudades para poder leer tranquilos. Algunos de nosotros incluso llegamos a convertir este hábito en un hobby, la búsqueda del mejor sitio de lectura.

¿Por qué decimos que el bueno tiempo es una excusa para leer? Porque simplemente nos gusta la rutina de tener que elegir cuál será el lugar más oportuno para leer. Necesitamos un sitio fresco pero no demasiado, con sombra pero a la par cálido. Hay quienes nos decidimos por hacer una búsqueda a pie del sitio más idóneo en los parques, pero hay otros que ya tienen hecha su elección antes de salir de casa.

Lo cierto, es que este tiempo nos invita a compaginar dos de nuestras actividades preferidas, salir a caminar y leer. No siempre las combinaciones las encontramos en los parques o en el campo, sino que a muchos de nosotros nos gusta explorar la ciudad en busca de una buena cafetería que nos ofrezca tranquilidad y buen café para disfrutar de nuestro libro. Porque como os hemos dicho en otras ocasiones, el café y los libros son una de las mejores parejas de la literatura.

¿Pero y los que aprovechan las escapadas de primavera para leer? Porque algunos de nosotros cogemos medios de transporte de larga o media distancia para visitar a amigos o para disfrutar de otros paisajes. Ahí, ya sea en el tren, en el bus o incluso en el avión, viendo la vida pasar a través de la ventanilla también nos dejamos llevar por el placer de la lectura.

Podéis llamarlo adicción, sí, podemos incluso considerar la lectura como casi una droga para nuestros sentidos. Necesitamos  sosegarnos y llenarnos con la lectura y para ello somos capaces de buscar cualquier excusa, como ahora el buen tiempo, para disfrutar de un buen libro.

¿Sabías que estas series se basan en libros?


Estamos acostumbrados a que la industria del cine recurra a los libros y novelas para encontrar ideas paras sus películas. En otras ocasiones hemos hablado de este fenómeno, puesto que muchas son las historias de la gran pantalla que plasmado el contenido de novelas completas o incluso sagas en las películas. Pero ¿sabías que muchas series también se basan en libros o sagas de libros?

Lo cierto es que cuando pensamos en series famosas que se hayan inspirado en libros, a muchos de nosotros se nos puede venir a la cabeza Juego de Tronos, pero son muchos más los títulos que han tirado del mundo de la lectura. Por ejemplo, ¿sabías que el personaje principal de la serie Dexter está extraído de una novela llamada “El oscuro pasajero”? Esta serie concretamente ha desarrollado tiempo después su trama propia, pero los matices que caracterizan  a su protagonista, coinciden claramente con esta novela.

El caso de la serie Bones es parecido al de Dexter, puesto que la serie parte de las historias escritas por Kathy Reichs en las diferentes novelas que ha escrito sobre Temperance Brennan. En este caso, si quieres encontrar el primer libro de la saga habrás de buscar el título de “Testigos del Silencio” o en inglés “Déjà Death”. El caso de la serie Gossip girl también nos ha llamado la atención puesto que se ha basado en hasta ocho libros de la escritora Cecily von Ziegesar. Antes de que la serie fuese producida, este libro ya era todo un éxito en Estados Unidos, la vida desenfrenada de la élite de Nueva York llamaba la atención a todos.

Y de series relativamente actuales, nos vamos a clásicos entre los clásicos, ¿sabías que La casa de la pradera también está basada en un libro? Se trata concretamente de una adaptación libre de las ideas de los libros de la autora Laura Ingalls Wilder.

Podríamos seguir contando qué series están basadas en libros, pero os proponemos que lo descubráis por vosotros mismos, os sorprenderéis al descubrir que en ocasiones los mejores guionistas prácticamente provienen del mundo de la literatura.

El fomento de la lectura con una idea que se convierte en bucle: la hucha libro


Muchas veces hemos oído eso de que una situación puede ser la pescadilla que se muerde la cola, y en muchas ocasiones lo hemos considerado como algo negativo, pero lo cierto es que hoy os traemos una idea para el fomento de la lectura con una idea que se convierte precisamente en eso, en un bucle del que no querremos salir.

El fomento de la lectura en los más jóvenes se puede hacer de muy diferentes formas, desde las altas esferas nos llegan ideas muy diversas, pero nuestra experiencia nos indica que ese fomento debemos de hacerlo desde casa, siendo nosotros ejemplo de lo que queremos que nuestros hijos, hermanos o sobrinos sean. Una de estas ideas revolucionarias por su simplicidad pero efectividad es la hucha libro.

¿En qué consiste la hucha libro? La hucha libro aúna dos hábitos perfectos, el hábito del ahorro y el hábito de la lectura. Compartir una hucha libro con nuestros hijos supone que cada vez que nos terminemos un libro, ya sea porque nos leemos nosotros mismos, lo leemos de forma conjunta, o han leído el libro por ellos mismos, metamos un Euro en una hucha. De esta manera con el dinero que finalmente consigamos podemos hacer una excursión a la librería para conseguir nuevos libros que nos motiven para seguir leyendo. Ahí es donde la hucha libro se convertirá en una idea en bucle, porque los libros que vayamos comprando nos irán motivando para seguir aportando en nuestra hucha y seguir comprando más libros que nos apetezcan leer.

En ocasiones los libros que nos hacen leer en el colegio o en el instituto, nos matan ese instinto lector que tenemos, por lo que con la hucha libro conseguiremos recuperar ese gusto propio que tenemos y además lo fomentará. Cuanto antes comiences, antes conseguirás que la lectura sea uno de los hábitos más cotidianos de los más jóvenes y pequeños de la casa. ¿A qué esperas para probar la hucha libro por ti mismo?

Quedadas literarias entre los amantes de la lectura


Leer suele ser una actividad solitaria, quienes lo hacemos a menudo somos conscientes de que en ciertos momentos nos falta socializar y poder compartir lo que leemos. Precisamente de esta extraña necesidad de compartir nuestra experiencia lectora es por la que nacen las quedadas literarias.

En la mayoría de los ocasiones quienes promueven este tipo de quedadas son las propias librerías, de esta manera dan visibilidad a su negocio y consiguen atraer a más lectores hasta sus establecimientos ya que aportan un plus, un valor añadido a la propia actividad de lectura. En estas quedadas literarias se pueden reunir grupos de lectores para hablar de una novela concreta, pero también pueden compartir ideas u obras de un determinado género. En ocasiones estas quedadas literarias se proponen con la excusa de recitales de poesía, o incluso con ocasión de una firma de libros en la que los propios autores de una novela dan una pequeña charla presentando su libro y acercándose a sus seguidores.

Lo cierto es que las quedadas literaria entre los amantes de la lectura triunfan en muchas ciudades, son la excusa perfecta para conocer a otros que comparten nuestra misma pasión, la lectura. Pero además a las librerías les da la oportunidad de ser espacios distintos, espacios de cultura donde agrupar a quienes disfrutan de la literatura.

Dentro del ámbito de las quedadas, resaltan las quedadas literarias no solo físicas, sino también las quedadas literarias virtuales, a través de Internet. Las quedadas literarias virtuales suelen ser foros de debate para que todos los que quieran puedan compartir sus ideas acerca de la lectura de una novela y conocer a cualquier persona de otro lado del planeta que quizás tenga la misma inquietud literaria.

Son muchas las cuestiones que se plantean alrededor de un libro cuando ya lo hemos leído, por eso es lógico que nos sintamos atraídos por la idea de poder compartir esas preguntas con otros lectores a través de las quedadas literarias. Cuando compartimos crecemos, he ahí una gran razón para que apoyemos las quedadas literarias entre los amantes de la lectura.

Los libros que no compartimos


¿Por qué hay libros que no compartimos con otros lectores? Porque nos avergüenza haberlos leído. Puede resultar ilógica esta idea pero nosotros como lectores la hemos sufrido en alguna ocasión, nos avergüenza contarles a otros lectores por qué en un momento concreto nos decidimos a leer ese libro, ya que no se trata solo de la decisión de ese momento, sino que el leer un libro lo elegimos cada vez que nos ponemos a leer.

Las razones por las que nos avergüenza haber leído un libro pueden ser muchas. Los hay que no quiere compartirlo porque consideran que ese libro no está a su altura y era demasiado comercial, o los hay que simplemente rehúyen de las tendencias y consideran que haber leído un libro de moda es como dejar su esencia y ser simplemente uno más, o los hay que no quieren admitir que se han dejado llevar por una novela romántica.

Entre los títulos más típicos que no queremos compartir, que no queremos que se sepa que hemos leído, destacan dos sagas, La saga Crepúsculo y La saga de 50 sombras de Grey. Ambas aúnan la razón de ser novelas románticas que nos avergüenza haber leído. Ahora bien, la razón de la primera está más encaminada al hecho de que se crease tal fan-manía tras la película del libro. Sin embargo la razón por la que la gente no comparte que ha leído 50 sombras de Grey está un poco más relacionada con ese tabú que existe alrededor de lo erótico, al fin y al cabo se trata de un libro que ha abierto una tendencia literaria que hace unos años habría sido impensable.

Otro de los títulos que no suele decirse que se han leído, pero sin embargo las cifras demuestran que se ha leído sí o sí, es El Código Da Vinci. La razón por la que los lectores en ocasiones se sienten avergonzados a la hora de compartir que han leído este libro tiene que ver con la tendencia. No todos queremos ser simples mortales y admitir que nos dejamos llevar por lo que hacen otros.

¿Por qué página me había quedado? Marcapáginas para cualquier lector


Se acabó el tiempo de doblar las esquinas de las hojas de los libros para recordar por qué página te habías quedado. Ya no hay excusa para que digas que no tienes nada que utilizar como marcapáginas, cualquier cosa te valdrá pero día tras día el mercado literario nos sorprende con nuevas ideas de marcapáginas originales.

Los marcapáginas son uno de los mejores complementos de los libros. Todos en alguna ocasión nos hemos visto faltos de un marcapáginas para poder seguir luego con nuestro libro y sin embargo no saber qué utilizar. Es cierto que en esos momentos echamos mano de cualquier cosa como el ticket de compra del supermercado, la tarjeta del restaurante al que fuimos la semana pasada, un postit o simplemente un envoltorio de un caramelo. Los hay que utilizan de marcapáginas lápices o bolígrafos, pero debéis de saber que eso es algo arriesgado porque se pierden con facilidad y pueden incluso manchar las páginas de nuestro libro.

El ámbito de los libros nos ofrece muchas ideas divertidas como marcapáginas, los hay típicos como simplemente un trozo de papel con motivos divertidos, pero también los hay hechos con figuras planas de metal o de madera. En algunos de estos últimos se innova tanto que incluso se ha ideado un método para poder marcar no solo la página sino incluso la línea por donde te quedaste.

¿Conoces los marcapáginas esquineros? Son uno de los marcapáginas más populares en la actualidad. Los marcapáginas esquineros nos permiten tener nuestros libros con motivos originales, como corazones o casitas. Para los más pequeños los marcapáginas esquineros pueden formar parte del cuento que se están leyendo puesto que hay marcapáginas esquineros que simulan ser monstruos con dientes afilados.

La elección de nuestro marcapáginas hace que el momento de lectura sea incluso más especial. Cada lector tiene sus propias preferencias respecto del marcapáginas a utilizar, lo cierto es que los que somos amantes de la lectura siempre llevamos uno encima porque quién sabe si ese día podemos empezar un libro del que tanto habíamos oído hablar.