Decoraciones literarias


Los grandes amantes de la lectura, como somos nosotros, hemos de llevar nuestra pasión por la literatura a todos los aspectos de nuestra vida. En este sentido, estamos siempre muy atentos a los detalles que podrían hacer que nuestra vida tuviese más carga literaria de la que se le podría dar. De ahí que nos encanten las bolsas literarias, tazas literarias, camisetas literarias, cualquier cosa que tenga ese adjetivo literario, pero lo que podría ser el culmen de toda esta fiebre literaria sería sin duda, una decoración literaria de nuestro dormitorio ¿no creéis?

Las decoraciones literarias de dormitorios están muy de moda, al menos traer algún detalle literario a nuestro dormitorio. Imaginémonos por ejemplo, poder traer la estantería que inspiró a nuestro escritor favorito y recrearla en nuestro dormitorio, o un escritorio estilo al que Victor Hugo tenía para escribir sus libros. En internet podemos curiosear sobre cómo eran los dormitorios de muchos escritores, por lo que sin duda sería realmente perfecto poder coger ideas para decorar literariamente nuestra casa.

Cuando hablamos de decoraciones literarias, no solo debemos pensar en las ideas que puedan venir de los que serían escritores o autores de los libros, sino también en recreaciones de algunas descripciones de los libros. En este sentido, quienes más disfrutan de estas decoraciones literarias basadas en los libros son los niños, porque algunos de ellos pueden disfrutar cuartos sacados de cuentos de hadas, cuartos llenos de fantasía que fomentan su imaginación y hacen que ellos mismos se crean los protagonistas de los libros.

Para muchos de nosotros poder disfrutar de los libros no solo consiste en leer las historias que sus páginas nos cuentan sino que en muchas ocasiones queremos vernos inmersos en esas historias y recordar lo que nos hicieron sentir, de ahí que las decoraciones literarias tengan mucho sentido entre los amantes de la lectura y cada vez más sean motivo de inspiración de muchos decoradores. Se convence por el gusto estético pero también por el gusto literario, una excelente combinación.

El romanticismo de los libros ya leídos


Muchos de vosotros ya sabréis que en ciertas ocasiones nos gusta fijarnos en pequeños detalles de los libros y de la literatura que nos hacen pensar de manera romántica, como si el hecho de fijarnos en esos detalles significase que nosotros mismos somos más especiales. Hoy queremos hablaros precisamente de uno de esos detalles y es concretamente el romanticismo que encierran los libros ya leídos.

¿No os habéis parado a mirar cómo se queda un libro una vez que lo habéis leído? O cuando lo tenéis apenas por la mitad ¿Habéis mirado el color que tienen las hojas que ya habéis leído y las que os quedan por leer en la parte opuesta del lomo del libro?

Hay quienes consideran un sacrilegio que los libros se desgasten y sus esquinas se doblen, las páginas se estropeen, o su portada tenga algún rasguño, pero ¿no es eso lo que realmente les da su propia razón de ser? Porque ¿para que se crean los libros sino es para leerlos? Esos pequeños detalles, siempre y cuando respeten la propia naturaleza de los libros y no nos impidan seguir leyendo, es lo que les da vida, les hace contar su propia historia más allá de la novela que encierran sus páginas.

Cuando hablamos del romanticismo de los libros ya leídos, podemos hablar simplemente de un detalle sobre el desgaste de su lomo y de su portada, o tal vez podemos encontrar casos extremos donde el libro se a doblado sin ningún remordimiento y esa vida ya más que un detalle es un maltrato. Cuidar los libros es importante, pero disfrutar de ellos también, por eso es normal que en ocasiones los libros muestren cierto deterioro, porque llevarlos con nosotros en mochilas o bolsos los desgasta, incluso tenerlos al sol al leer en la playa o en la piscina puede tener sus consecuencias.

En nuestra opinión cada uno debe cuidar sus libros a su manera, aunque el haberlos leído se note más o menos, ahora bien, siempre será distinto cuando los libros sean prestados y no de uno mismo.

Libro de la semana: La brújula de Noé


Seguro muchos de vosotros ya estáis de vacaciones o quizás estáis a punto de emprender vuestro viaje de descanso y qué mejor acompañante que llevaros un buen libro en la maleta para disfrutar estos días. Hoy os queremos recomendar La brújula de Noé una novela para divertiros y que además os ayude a desconectar. ¿Nos acompañas para saber por qué La brújula de Noé es nuestra recomendación de la semana?

La historia que encontramos dentro de La brújula de Noé nos enganchará por su positivismo, porque el protagonista de este libro afrontará los cambios de su vida viendo siempre el vaso medio lleno más que medio vacío. De esta manera, al quedarse sin trabajo no se vendrá abajo sino que lo interpretará como un momento concreto para poder dar una vuelta a su vida. De ahí que se mude a la que será su nueva casa, pero ¿qué ocurrirá entonces? ¿cuál será el pistoletazo de salida de esta historia? Precisamente el hecho de mudarse será lo que le cambie totalmente, porque la primera noche en su nuevo apartamento ocurrirá algo que hará que al día siguiente despierte en un hospital. Sin lugar a dudas, nosotros querremos acompañar al protagonista de este libro a descubrir qué ha ocurrido, por qué acabará en el hospital. Necesita recordar y nosotros querremos recordar con él.

La autora de La brújula de Noé es Annen Tyler, una experta en las relaciones humanas, concretamente en los hilos que las tejen, por lo que veremos gran parte de este talento en su novela porque nos encontraremos con la historia de un hombre corriente que se enfrenta a un contratiempo quizás cotidiano. Una manera magistral de describir la vida porque La brújula de Noé es una novela llena de humor, pero también una novela muy inteligente.

¿Te ha picado la curiosidad con este libro de La brújula de Noé? ¿Es el próximo título que incluirás en tu lista de libros pendientes o te has decido a que sea tu acompañante estas vacaciones?

¿Y si los libros también pudiesen despertarnos el apetito?


Cuando hablamos de los placeres de la lectura, muchos de nosotros pensamos directamente en el hecho de que los libros nos hagan viajar a otros mundos, y precisamente de esta facilidad hemos hablado en alguna que otra ocasión. Ahora bien, dentro de estos viajes no solo están las descripciones físicas de los lugares, sino que además encontramos descripciones de comidas, de sabores y olores que experimentan los protagonistas de esos libros. En este sentido, hoy nos hemos querido plantear la facilidad que tienen los libros de despertarnos el apetito ¿quién no ha experimentado que su boca salivaba o quizás le daba aún más hambre por leer un pasaje en el que se relatan manjares o comidas suculentas en las páginas de un libro?

A nosotros, como amantes de la lectura, nos ha ocurrido que en más de una ocasión se nos ha despertado el apetito solo de leer las descripciones de comida de una novela. Quizás os haya pasado con libros tan dispares como Inés y la alegría o en Como agua para chocolate, donde a pesar de ser novelas que traten historias muy distintas, se nos habla de cómo sus protagonistas se esmeraban en la cocina.

Pero otra de las ventajas de leer novelas que nos despierten el apetito, es que nos podemos encontrar con la propia historia de la cocina, porque dependiendo del momento histórico en el que se sitúe la novela, podremos encontrar un tipo de comida u otro. Podemos pasar de potajes muy pesados a carne asada con multitud de especias o simplemente una hamburguesa bien acompañada como aparecería en algunas de las novelas actuales. Sin duda un camino que a muchos nos gustaría recorrer y encontrar las pautas para cocinar esas recetas de las novelas de antaño y rescatarlas para traerlas a nuestra mesa.

¿Qué libro os ha abierto el apetito a vosotros? ¿Recordáis alguno con especial cariño pero además en el que se incluyesen las recetas de las comidas que se describían en la novela?

Leer novelas en inglés ¿por qué?


Aunque parezca una idea descabellada, para muchos leer en inglés es cada vez una realidad de su día a día, pero ¿por qué? ¿Qué lleva a muchos lectores a leer en inglés? Son muchas las razones y sabemos que dependiendo del lector al que le preguntemos será una u otra la razón, pero sin embargo, el hecho de aprender bien inglés, ampliar vocabulario en la lengua inglesa o simplemente afianzar reglas gramaticales, son algunas de las razones.

De esta manera, encontramos que son muchos los lectores que deciden lanzarse a leer novelas en inglés, pero ¿qué se considera mejor para leer en inglés? ¿Una novela escrita en castellano y traducida al inglés o una novela de un autor inglés y escrita en inglés? Las opciones son muchas, pero nosotros os aconsejamos que os dejéis llevar por el interés que tengáis en leer esa novela u otra, de esta manera, dará igual el nivel de inglés y solo nos importará la historia que encontraremos escrita en esa o en otra lengua.

Ahora bien, hay quienes prefieren solo novelas escritas por autores ingleses, porque de esa manera creen poder captar la verdadera esencia de la lengua inglesa. Para saber qué títulos sería más conveniente elegir, podríamos pensar en novelas clásicas como Frankestein de Mary Shelley, o Persuasión de Jane Austen. También hay auténticas piezas de arte como Hamlet de William Shakespeare que pon podrían faltar en la estantería de un lector de novelas en inglés. Así, resulta relativamente sencillo dejarse llevar por los clásicos de la literatura inglesa para encontrar la novela que querremos leer.

¿Te has decidido ya? ¿Sabes si quieres lanzarte a la lectura de novelas en inglés? Hay quienes también apuntan que para entender verdaderamente la maestría de los grandes autores de la literatura inglesa, es necesario leer en inglés ¿a qué esperas para poder disfrutar como un auténtico amante de la lectura? La literatura nos muestra distintas caras de nuestra lengua y de otras lenguas extranjeras, qué mejor opción que poder disfrutar de estos matices a través de la lectura.

Los libros que dejamos a medias


Parece que el título de la entrada de este domingo, es como una canción melancólica, las cosas que nunca vivimos o los recuerdos que nunca tendremos, casi se puede decir que se acercan al sentimiento de los libros que dejamos a medias. Porque hace meses os hablamos de que dentro de los amantes de la lectura hay dos tipos de lectores, los que terminan sí o sí un libro o los que por el contrario dejan un libro en cuanto se cansan de él. Pero en realidad, debemos de ver una tercera variable entre esos dos tipos, los que dejamos los libros a medias y sin embargo pretendemos retomarlos en algún momento.

Los libros que dejamos a medias son pequeñas espinitas que se nos quedan casi clavadas, a unos más que a otros, porque aquellos que queremos volver a leer los libros, siempre andamos pensando en el cuándo y sino, al menos cuando nos volvemos a tomar con ellos se nos queda ese regusto amargo en la boca de no saber cómo termina, cómo es el final de esa historia.

Siendo amantes de la lectura, nos cuesta hacernos a la idea de dejar los libros a medias, pero a veces ocurre, por el propio libro o por nuestra propia situación, porque simplemente no encontramos tiempo suficiente y nos acabamos aburriendo de la historia, o porque simplemente la historia nos aburre. Tenemos que aceptarlo, aunque la literatura nos encante, no pueden encantarnos todos los libros, ni todos los libros pueden entusiasmarnos. Es lógico, que debido al gusto que desarrollamos por los libros, incluso nos volvamos selectivos y en ciertos momentos rechacemos directamente la idea de enfrentarnos a ese libro y lo dejemos por desidia.

Pero ¿qué hacer cuando queremos retomar un libro que dejamos a medias? Depende del lector y de la situación, porque si hace muchos años que lo dejamos a medias, mejor volver a leerlo con avidez y recordar la historia con todos los detalles para poder recordarla casi con ojos nuevos, pero si hace poco que lo dejamos a un lado, quizás sea mejor seguir por donde lo dejamos. ¿Sabes que vas a hacer ya con ese libro que tienes de manera eterna en la mesita de noche?

Libro de la semana: Los destinos invisibles


Una de las ventajas de ser amantes de la lectura, es que nos encanta recomendar libros y hacer que los demás disfruten leyendo lo que nosotros ya hemos leído y disfrutado. La lectura es un hábito de soledad, pero su parte social es recomendar libros y poder compartir esa historia que nosotros hemos ya hemos leído. Es por esto por lo que nosotros hemos decidido que cada viernes vamos a compartir un libro con vosotros, un libro que sabemos os hará disfrutar como buenos amantes de la lectura que también sois.

Nuestra elección como libro de la semana ha sido Los destinos invisibles de Eshkol Nevo. Se trata de una novela que habla del amor entre padres e hijos, casi la historia de lo que en un principio puede parecer un padre coraje, porque uno de los protagonistas de esta novela es el padre de Mani, un joven que ha desaparecido en Latino América y al que su padre buscará sin descanso viajando al mismo país.

En esta historia de Los destinos invisibles, además de encontrarnos con el padre de Mani, conoceremos a una periodista que escapa de su vida de Berlín y trata de tomar distancias con el que ha sido su pareja hasta la fecha. Las vidas de estos dos personajes, el padre de Mani en su búsqueda y esta periodista, se cruzarán para llevarnos por una preciosa historia llena de matices y de vivencias propias.

De esta manera, en este libro de Los destinos invisibles, se nos plantea un viaje que nos fascinará a muchos de nosotros porque será un viaje donde se entrelacen las historias de vidas de diferentes generaciones, con diferentes puntos de vista y casi en una búsqueda conjunta con diferentes objetivos. Quizás ambos protagonistas solo busquen poder tener una perspectiva de sus vidas totalmente diferente a como la tienen hasta el momento. De una manera u otra, nosotros sabemos que disfrutaréis desde la primera hasta la última página de Los destinos invisibles de Eshkol Nevo.

¿Sabes ya qué libro para colorear elegir?


Hace unos meses os hablábamos del boom de los libros para colorear para adultos, de cómo esta nueva afición de muchos adultos coloreando había hecho que existiese escasez de lápices en algunas librerías y tiendas de material educativo. Pues bien, este mismo boom por los libros para desestresarnos coloreando ha hecho que las posibilidades de las ilustraciones que colorear se multipliquen y las temáticas sean muy variadas. Se dice que esta tendencia empezó en Francia, pero las referencias de libros para colorear nos llegan ahora de todo el mundo, siento también una tendencia creciente en España.

Los libros para colorear de adultos se han diversificado, llegando a nosotros de maneras muy variadas. Al principio comenzamos conociéndolos como libros de mandalas, que son simplemente representaciones espirituales utilizadas en religiones como el budismo y el hinduismo. Sin embargo esta temática fue cambiando, hasta poder encontrar dibujos geométricos para colorear.

Luego llegaron los libros de ciudades para colorear, pudiendo colorear monumentos famosos a nuestro antojo, dándoles colores estridentes que de otra manera no aparecerían en las fachadas de esos edificios o en los conjuntos de esas plazas. Más tarde llegaron los libros temáticos, pudiendo colorear escenas de fantasía, o incluso escenas futuristas. Con estos últimos llegaron también los libros en los que se podían colorear escenas medievales, con sus estampados y florituras típicas de la época.

Pero uno de los últimos libros para colorear que hemos encontrado y que nos han fascinado, han sido los libros para colorear de libros que son ya grandes clásicos. Así encontramos libros para colorear de viñetas y escenas de Aliciaen el País de las Maravillas, o incluso la posibilidad de colorear escenas de los libros de Harry Potter. De esta manera, estamos conectando nuestra pasión favorita, la lectura y la literatura, con una manera de dejar atrás el estrés y alejarnos de nuestras preocupaciones dándoles color a estas viñetas e intentando imaginar qué gama de colores podría encajar mejor en cada página de nuestro libro.

¡Qué difícil es ser lector! Y otras historias de exageración


Hoy vamos a acercarnos a la literatura de una manera totalmente distinta a la que solemos acercarnos. Vamos a hacerlo a través de nuestra propia experiencia como lectores, porque casi todos sabemos lo difícil que es ser lector. Pero también sabemos que esa expresión pertenece a las historias de exageración, aunque eso nos vendrá de nuestra faceta literaria más cercana al dramatismo.

Los lectores nos enfrentamos en nuestra vida diaria a muchas decisiones complicadas, en alguna ocasión hemos tratado algunas de ellas por separado. Porque sabemos lo complicado que puede resultar ir leyendo en el transporte público y que unos ojos curiosos miren las páginas de nuestro libro; o bien sabemos lo complicado que resulta prestar un libro, porque tenemos que confiar mucho en la persona a la que dejamos el libro.

Todos estos problemas son muy típicos, pero si los unimos a otros como el hecho de que nuestras horas de sueño estén reñidas con nuestras horas de lectura, es decir que tengamos que elegir entre irnos pronto a la cama o disfrutar un poco más de nuestro libro; o por ejemplo, no seamos capaces de parar de leer y siempre nos preguntemos ¿y  si empezamos el siguiente capítulo? y así hasta que casi nos encontramos al final del libro.

Pero nuestros “problemas” como lectores van más allá porque no solo el sueño se tiene por qué ver reñido con la lectura, sino incluso nuestra vida social, ya que por un lado necesitamos tiempo para leer y dejamos a un lado a los amigos por ese libro que tanto nos apetece terminar, o incluso, cuando estamos con gente que no sabe apreciar la literatura o ese libro que a ti te parece fantástico y sin embargo lo critica.

Lo cierto que si a todos estos “problemas” como lectores, le damos una capa de dramatismo, todo se ve con gran derrotismo, porque incluso el tener que resistirnos a comprar un libro por no tener en casa más espacio, se ve casi como un sacrificio.

¿Y si hicieran retratos robots de los personajes de los libros?


Hace unos días hablábamos de lo que veíamos cuando leíamos, de qué nos imaginábamos a través de las páginas de los libros. Pues bien, hoy no vamos a ser tan generalistas sino que vamos a pensar en qué vemos cuando leemos la descripción de un personaje, qué personas acabamos imaginándonos y cómo son, os podemos asegurar que quizás es un aspecto que nunca os habíais planteado al leer, pero que a muchos de vosotros os sorprendería cómo puede cambiar la descripción robot que cada lector hace del protagonista de un libro.

Cuando imaginamos los personajes de los libros, no solo influye la cantidad de detalles que nos dé el autor de ese libro, que también, sino que además influyen otros factores que sin embargo no tienen tanta relevancia cuando se trata de la descripción de un espacio o de una ciudad. Los personajes de los libros pueden variar porque el propio autor haga unas referencias u otras y por tanto porque nosotros tengamos conocimiento de esas referencias. En otras palabras, podríamos encontrarnos con que el autor del libro que estamos leyendo compare al enemigo del protagonista con el personaje que aparece en un determinado cuadro, pero que nosotros sin embargo no seamos capaces de imaginarlo porque desconocemos la obra de ese pintor.

En este sentido, el hecho de que nosotros tengamos una propia imagen de cómo deberían ser los personajes de los libros, nos lleva a que cuando los vemos representados por ilustraciones o bien, los veamos incluso trasladados a la gran pantalla, puedan ocurrir dos cosas. Por un lado puede que nos dejemos influenciar por esa recreación que encontramos hecha por otros y a partir de ese momento comencemos a ver ese personaje de esa manera (esto suele ocurrir cuando tenemos referencias previas antes de leer ese libro). O bien, por otro lado, puede ocurrir que en realidad rechacemos totalmente esa descripción y pensemos que siempre será mejor nuestra versión del libro, la versión que nuestra imaginación ha construido.