¿Y si te ayudasen a decidir qué libro leer?


En muchas ocasiones hemos discutido lo complicado que puede resultar elegir un libro y conseguir acertar. Los libros al fin y al cabo son muy personales y no solo dependen de nuestros gustos sino incluso del momento en el que nos planteemos leer ese libro. En la actualidad existen diferentes páginas que te ayudan a decidir qué libro leer. Ahora poder evitar empezar libros que quizás nunca acabemos es mucho más sencillo, hoy os descubrimos cómo.

Como amantes de la lectura que somos, en muchas ocasiones tenemos nuestra propia lista de libros por leer, ya sean libros recomendados por conocidos o simplemente libros que sabemos que podrán encajar con nosotros porque hemos leído reseñas u opiniones sobre ellos. Pero ¿y si ese trabajo de recopilación nos lo pudiésemos ahorrar y simplemente atender a alguien que nos recomienda sobre qué leer? Desde casa y de manera sencilla ¿qué más podemos pedir?

Algunas de las páginas de recomendaciones literarias más populares son Noverly o Readgeek. En su caso, estas páginas te aconsejan de manera personalizada qué leer, acertando en muchas ocasiones. Además en el caso de Readgeek, aunque parezca curioso, no solo nos recomienda leer ciertos libros, sino que además intenta adivinar si nos gustará. Quizás esta última idea os pueda resultar extraña, pero imaginad por ejemplo una situación en la que por vuestro perfil profesional o por vuestros gustos habituales sería conveniente que os leyeseis un libro aún sabiendo que no os tiene por qué gustar. Se trataría de las lecturas que hacemos para tener nuestra propia opinión sobre ese libro y luego poder compartirla con otros lectores.

¿Cómo suelen funcionar estas páginas que os recomiendan libros? Muy sencillo, antes de haceros ninguna recomendación necesitan conocer un poco vuestros gustos. Para ellos os podrán sugerir libros para que los puntuéis y digáis si os han gustado o no. Así a través de estos datos será mucho más sencillo crear un “perfil lector” de lo que habéis leído hasta el momento y en base a este recomendarte qué encaja con ese perfil.

Cuánto leen los españoles


Que no estamos solos en el mundo es una obviedad, pero preocuparnos por cómo hacen las mismas cosas que nosotros aquellos que viven a nuestro alrededor no tiene por qué pasar siempre, por eso nosotros hoy, nos hemos querido acercar a los hábitos de lectura de los españoles, cuánto se lee en nuestro país.

Uno de los datos que más no ha entristecido es el referente a la gente que no lee, porque 2 de cada 10 españoles no leen habitualmente ni tienen hábito de lectura. Parece impensable que eso pueda pasar ¿no es cierto? Pues hay gente a la que no le gusta disfrutar con otros mundos o simplemente viajar a través de las páginas de un libro. Nosotros mismos como españoles tenemos la sensación de que en España se lee poco, o eso opina el 70% de la población, por lo que según nuestra propia percepción España no es un país de lectores.

Los datos sobre el tiempo que dedicamos los españoles a leer, también son muy interesantes, porque más de la mitad de la población española que lee de manera habitual está satisfecha con el tiempo del que dispone para leer. Ahora bien, de nuevo pero esta vez para algo más positivo, 2 de cada 10 españoles consideran que no tienen tiempo suficiente para leer, es decir, les gustaría poder leer más a menudo.

En relación a nuestras lecturas anuales los datos varían bastante porque 15 de cada 100 españoles aseguran que leyeron más de doce libros en el año, 20 de cada 100 habrían leído entre 5 y 8 libros, pero sin embargo hasta 40 españoles de cada 100 no alcanzaba ni los 2 libros de lectura anuales.

Otro dato bastante triste es que el 40% de la población afirma que no lee porque no le interesa o porque le aburre. Pero también los hay, un 23% que afirma no tener tiempo suficiente para leer durante los días entre semana. ¿Y tú te identificas con alguno de estos grupos de españoles?

3 Libros que siendo largos se te harán cortos


En muchas ocasiones y dependiendo del tiempo del que dispongamos para leer un libro, preferimos que este sea más o menos largo. El tiempo es una razón para decidirnos por un libro con una extensión determinada, pero también el espacio, porque si se trata de un libro tradicional con el que pensemos cargar, seguro que preferimos que sea menos abultado.

Aún siendo así, hay veces que los libros más largos se nos hacen realmente cortos, y en este caso lo importante no es la cantidad sino la calidad y esta rebosa por las cuatro esquinas de los libros de los que hoy os vamos a hablar. Muchos lectores coinciden y es que ciertos títulos de libros son realmente rápidos de leer pese a su extensión.

El primero en destacar es “La canción del verdugo”, normalmente ronda las 600 páginas, dependiendo de la edición. Aunque pueda parecer un libro de los que se atascan por su extensión, lo cierto es que la historia nos engulle de tal manera que no queremos hacer otra cosa que simplemente seguir leyendo. Además su estilo semidesenfadado a caballo entre lo periodístico y lo novelesco no hace sino darnos un toque fresco en nuestra lectura.

Otra de las novelas que a muchos de vosotros os sonará, como buenos amantes de la lectura, es “Rojo y negro”, un clásico por su extensión pero también por su contenido ya que se trata de una auténtica novela psicológica en la que en ciertas partes del libro querremos odiar a su protagonista, pero en tantas otras lo adoraremos.

Parece increíble, pero en esta enumeración no podía faltar “Anna Karenina”, la razón, solo quienes han leído esta novela lo saben. Se trata de un libro extenso, pero sin embargo no es un libro tenso. La elaborada descripción de cada uno de los personajes y escenarios hacen las delicias de los auténticos amantes de la lectura, por lo que una vez que abordan su lectura ni tan si quiera se preguntan por qué eligieron un libro tan grande.

Viajes literarios a medida


Nuestra pasión por la literatura no se acaba con los libros sino que en muchas ocasiones queremos llevarla a otras facetas de nuestra vida, es por tanto lógico que nos surjan o nos seduzcan ideas como la posibilidad de hacer viajes literarios, pero ¿en qué consisten exactamente los viajes literarios?

Ciertas agencias o compañías de viaje se hacen eco de esta tendencia literaria y ofrecen paquetes de viajes relacionados con la literatura. Pongamos por caso que queremos descubrir la ciudad de Barcelona con los ojos con los que descubrimos la Sombra del viento, seguro que agradeceríamos que alguien nos indicase qué esquina es a la que se refería Ruíz Zafón en el libro o cuál podría ser el portal que escondiese la gran librería de los libreros.

En este caso, con los viajes literarios conseguimos visitar una ciudad y verla con los ojos de ciertos escritores, tal y como ellos la han descrito y cómo se conectan cada una de las partes de esta. En este caso es como si pudiésemos comprobar que la imagen que nuestra mente construía de esa ciudad era lo suficientemente fidedigna, o simplemente cometimos el error de imaginarla de otra manera.

Pero imaginemos además, que dentro de estos paquetes de viajes literarios, nosotros somos quienes decidimos qué escritores o qué obras queremos tener en cuenta a la hora de visitar una ciudad. Porque quizás para ciertos lectores una obra determinada puede ser realmente relevante, pero para tantos otros se trata simplemente de una obra menor. De ahí que los viajes literarios puedan ser a medida y al gusto del consumidor.

El trabajo de documentación que estos paquetes de viaje llevan detrás es enorme, pero seguro que harán las delicias de muchos de nosotros como apasionados de la lectura porque se trata de otra manera de disfrutar de la literatura y de los libros y hacerlo de verdad, casi palpando partes de la historia con la que tanto hemos disfrutado en los libros.

Leer en verano ¿una costumbre de nuestra cultura?


Que todos leemos en verano o que al menos más gente lee en verano es algo indiscutible. Lo cierto es que el aumento de lectores o el aumento del ritmo leyendo se nota miremos donde miremos, sea una piscina, la playa o un lugar tranquilo en la montaña. Pero hoy nos preguntamos y os preguntamos ¿es leer en verano una costumbre de nuestra cultura?

Algunos podemos pensar que leer en verano en cierto modo se trata de una combinación de diversos factores que nos hacen acudir a los libros con más frecuencia que en otras temporadas del año. El tiempo libre, el poder leer al aire libro, o hacer actividades recreativas al aire libre orientadas a nuestro relax, hacen que un libro pueda ser una buena opción con la que invertir nuestro tiempo y disfrutar del entorno en el que nos encontremos.

De ahí que el hecho de preguntarnos si leer en verano es una costumbre de nuestra cultura se relacione de manera directa con el hecho de que generalmente en España (fuera de ciertas excepciones) tengamos por costumbre pedir vacaciones más largas de lo habitual en verano y además querer disfrutar del buen tiempo al aire libre. Todos tenemos en mente a la típica familia española que se prepara para pasar sus vacaciones de verano en la playa, entre baño y baño no es de extrañar que uno se entretenga con un libro, por lo que sí podríamos decir que leer en verano también es algo típico de nuestra cultura.

Pero habrá quienes piensen que leer en verano tiene más que ver con nuestro calendario escolar, la costumbre de leer en verano puede venirnos desde chicos, cuando nos recomendaban simplemente en la escuela leer durante las vacaciones una vez terminado el curso y no sólo dedicarnos a jugar, sino activar de alguna manera nuestro cerebro y fomentar nuestra imaginación.

De una u otra manera, sea por el tipo de calendario escolar, por cuestión de hábitos, por disfrutar del buen tiempo o por ir a la playa o a la piscina, leer en verano se podría considerar parte de nuestra cultura y de nuestros hábitos.

Leer antes de dormir, un hábito no siempre beneficioso


El hábito de leer antes de irse a la cama, es un hábito que muchos de nuestros amantes de la lectura practican a diario. Ahora bien, la combinación de las nuevas tendencias en lectura y este hábito no siempre son beneficiosas para la salud ¿sabes la razón? El hecho de leer libros electrónicos antes de dormir está de algún modo contraindicado.

En este sentido, hemos de decir que normalmente se ha considerado que leer antes de dormir hace que la persona se tranquilice y se relaje, sin embargo el uso de medios electrónicos para realizar esta actividad, ciertamente no es del todo beneficioso. Como muchos de vosotros ya habréis adivinado, la razón por la que leer un libro electrónico no es beneficioso gira en torno al hecho de que este tiene luz artificial y esta no hace sino dejar de alguna manera intranquilo a nuestro cerebro, no le permite relajarse como podría hacerlo con una luz tenue y un libro tradicional. En otras palabras, el hábito de la lectura en sí es beneficioso, pero el realizar con un medio de donde venga la luz artificial no es para nada beneficioso.

Otro de los apuntes que merece la pena destacar del hecho de leer con un libro electrónico antes de dormir, es el hecho de que al hacerlo en realidad no solo descansamos peor o no dejamos que nuestro cerebro se relaje de la misma manera, sino que además, al día siguiente a la hora de despertarnos tardamos más tiempo y lo hacemos de manera más lenta y soporífera.

Recuerda, no es lo mismo la luz que se refleja en el libro, que la luz que proviene del soporte dónde estás leyendo el libro, así que a la hora de continuar con tus hábitos de lectura preferidos, ten en cuenta cómo lo haces y si lo haces con el medio adecuado en cada situación. Leer es siempre beneficioso, pero no pierdas de vista el cómo.

Leer contrareloj, si los libros tuvieran “deadline”


En este primer lunes del mes de julio, os queremos lanzar una duda, una cuestión que realmente nos crea intriga, porque no sabemos cómo podría resolverse. En general, cuando vivimos no desconocemos muchos límites temporales, o fechas de caducidad, o “deadlines” que tendrá nuestra vida. Salvo en contadas ocasiones podemos saber cuándo hemos de darnos más o menos prisa porque una fecha se va a cumplir. Pues hoy, queremos relacionar esa cuestión con una de nuestras pasiones, la lectura. ¿Qué pasaría si nuestros libros tuviesen fecha de caducidad?

La situación es la siguiente, pensemos en un mundo en el que los libros tuviesen fecha de caducidad, no simplemente como la fecha en la que tenemos que devolver un libro a la biblioteca, sino más bien, en el sentido en el que ese libro desaparecerá pasado una fecha. ¿Qué ocurriría? ¿Leeríamos más ante la posibilidad de no poder recuperar esa historia que en un momento concreto tenemos entre las manos? Seguramente nuestros hábitos de lectura serían diferentes.

Si los libros tuvieran “deadline”  leeríamos en muchas ocasiones contrarreloj, pero no en el sentido de una competición, sino más bien en el sentido en el que nosotros mismos querríamos siempre poder terminar a tiempo. Entonces nacerían estilos de lectores que simplemente leería por objetivos, para en un momento determinado poder haber leído todo el libro entero sin preocuparse de que el libro desaparecería. Sin embargo, habría un estilo de lectores más desordenado, que simplemente leería de manera esporádica, pero cuando lo hiciese lo haría sin importar cuánto tiempo llevan sin comer o dormir.

¿Podría resultar que por el hecho de que un libro tuviese fecha de caducidad nosotros, los amantes de la lectura, nos convirtiésemos en devoradores de libros? En ocasiones, si nos cuestionamos este tipo de situaciones, quizás seamos capaces de valorar más aquello que tenemos y cómo lo tenemos. El tiempo es oro, pero la lectura también, así que quizás no dejaríamos la pasar la oportunidad de leer y aprender a cada rato.

¿Qué hace ser a un libro, una novela juvenil?


En ocasiones nos hemos planteado preguntas relacionadas con qué es lo que hace a un libro ser un bestseller, o porqué un libro determinado ha sido catalogado como clásico. Pero nunca nos hemos preguntado por quizás características menos transcendentales, como el hecho de que un determinado libro pueda ser catalogado como novela juvenil o novela de adultos.

Cuando se trata de películas o series de televisión más o menos podemos tener claras las características que hacen que estas puedan ser para adultos o no. Pero lo cierto es que cuando se trata de libros, esta línea limítrofe es mucho más difusa, puesto que en los libros lo que de alguna manera importa es la propia imaginación del lector.

Las novelas juveniles, como para la edad que se proyectan suelen ser novelas complicadas y de alguna manera han de encajar con las vivencias de quienes las leen, para que se puedan sentir realmente atraídos por ellas. En este sentido, las novelas juveniles están condicionadas por el destinatario, por quién va a leerlas y cómo las va a aceptar. Así, los escritores de literatura juvenil, tienden a olvidar sus capacidades creativas para centrarse en quién las leerá.

Una de las características fundamentales y que suele resaltar en todas las novelas juveniles son los propios personajes, porque en muchas ocasiones, estos personajes obedecen a estereotipos y no suelen presentar muchas complicaciones, es decir, suelen ser personajes con caracteres planos. En muchas ocasiones, esta características es fuertemente criticada, porque lo único que se consigue es continuar con esos estereotipos y no dejar libertad de imaginación ni pensamiento al lector, es decir, coartarlo en la manera en la que en la que entiende la historia para que en ningún momento esta le pueda producir rechazo.

Aún siendo así, la literatura y las novelas juveniles son una de las herramientas más importantes con la que se cuentan para poder hacer que los jóvenes se interesen gya que de alguna manera en colegios e institutos solo los guían por los derroteros de lo que sería la literatura clásica.

Iniciativas literarias simplemente diferentes


Como muchos de vosotros ya sabréis, en el blog de El espacio del Lector Nobel nos gusta comentar y haceros llegar cualquier iniciativa que se relacione con la lectura o la literatura y sea simplemente diferente de lo que estamos acostumbrados. Os hemos hablado de trenes literarios, quedadas para comentar libros, librerías que organizan cuentacuentos, pero hoy, os queremos hablar de una iniciativa que realmente nos llamó la atención, quedadas para inventar prólogos de libros que nunca existieron.

Estamos seguros que muchos de vosotros consideráis el hecho de quedar para inventar prólogos de libros que nunca existieron algo demasiado ostentoso e incluso surrealista, pero no os escandalicéis, a nosotros también nos ocurre, porque quedar para simplemente inventar un prologo de un libro imaginario puede ser realmente complicado.

Los prólogos por lo general se suelen presentar como complejos pasajes introductorios de algunas novelas y libros que leemos. En ocasiones estos prólogos además se escriben por escritores que en sí admiran al escritor, o simplemente por escritores con renombre que pretende describir lo que los lectores se encontrarán dentro de ese libro. Lo cierto es que esos prólogos en muchas ocasiones están cargados de muchas referencias a otras obras y novelas del mismo ámbito, por lo que realmente hace a estas quedadas algo diferente e inigualable es la capacidad inventiva e imaginativa de quienes asisten a estas porque cada uno de ellos habrán de exprimir al máximo su capacidad y hacer el prólogo más interesante que la novela que pudiese existir.

En estas quedadas los participantes no solo escriben sobre los libros que les habría gustado leer, sino también sobre los libros que les habría gustado escribir, por lo que ahí se complica aún más la cuestión al no saber a qué referencias será acertado acudir a la hora de mostrar al público un libro que nunca existió pero que te hubiese gustado que fuese tuyo.

¿Una nueva iniciativa para tu librería? Atrévete a proponerla como librero o como lector, seguro que muchos se interesarán por ella y se dejarán llevar por el espíritu lector.

Tus libros y tu velocidad de lectura


Dependiendo del lector la velocidad de lectura será más o menos fluida, pero también dependiendo de tus hábitos de lectura, quizás te puedas estas preguntando para qué quiere saber uno su velocidad de lectura, en realidad la respuesta es sencilla, para poder mejorarla y por tanto poder leer más y disfrutar aún más con los libros.

En lo que a la velocidad de lectura se refiere, hay muchos detractores de esta, muchos que piensan que en realidad es un error intentar leer más rápido, porque cuanto más lees menor es tu capacidad de comprensión, nuestro cerebro suele necesitar tiempo para asimilar lo que ha leído, por lo que leer mucho y muy rápido podría no ser beneficioso para nuestra mente. Se supone que aquellos que leen rápido no son realmente amantes de la lectura.

Aún siendo así, leer rápido pero con mesura puede traernos muchas ventajas y más cuando no disponemos del tiempo suficiente para leer tanto como nos gustaría. Por lo que leer rápido en realidad se puede hacer con la práctica, contra más se lee más rápido se aprende a leer. La práctica es la clave para mejorar para nuestra velocidad de lectura.

Algunos de los trucos a los que se recurre para que nuestra velocidad de lectura sea mayor giran en torno a la propia guía de la lectura, por ejemplo, si leemos ayudándonos de un lápiz o de nuestro propio dedo, podremos conseguir mantener la vista más fija en las páginas del libro e incluso evitar distracciones.

¿Sabías que simplemente leer con la vista puede ralentizar nuestra velocidad de lectura? Una de las soluciones a esta situación es mover la cabeza conforme leemos, de izquierda a derecha, con ello aumentaremos de nuevo nuestra concentración y de alguna manera nos sumergiremos aún más en la lectura.

Como cualquier corredor, para conocer tu velocidad te has de medir y seguramente si te mides con intención de aumentar tu velocidad te estarás haciendo un grato favor a la hora de conseguirlo, no hay nada mejor que tener una marca y querer superarla.