Algunos de los libros favoritos de JK Rowling


Hace cosa de un mes JK Rowling nos sorprendía con la noticia de la próxima publicación del que será el octavo libro de Harry Potter. Mucho revuelo se armó con esta noticia, puesto que al finalizar el séptimo de los libros se dijo que no habría una continuación. Por lo que a todos nos sorprendió esta noticia, ahora bien, una vez asimilada nos queremos acercar a esta autora inglesa literariamente hablando, lo haremos a través de sus gustos literarios y por qué no, de las razones que la llevaron a escribir una de las sagas  de libros de éxito de la historia.

La autora confiesa que es amante de releer novelas que la han conquistado en un primer momento, por lo que en repetidas ocasiones se ha lanzado a la lectura de las novelas de Jane Austen, o de Katherine Mansfield. También destacan autoras como Dorothy L. Sayers, pero también autores como Marsh Ngaio. Resulta curioso además que JK Rowling se declara amante de las biografías o de los diarios, ejemplo de estos es Secret of Flesh.

La autora de Harry Potter considera que hay un libro que le cambió la vida, que obviamente aparte de su propio libro de Harry Potter y la Piedra Filosofal es Hons and Rebels ¿la razón? La cuenta en una entrevista y radica en lo que podemos decir que es el atractivo de lo prohibido, su abuela no apreciaba a esta autora, por lo que el interés creció en JK Rowling para leer este libro.

Si por algo se caracterizan todos los escritores es porque previamente han sido lectores empedernidos. Quizás en muchos de nosotros como amantes de la lectura exista un escritor en potencia que aún no hayamos descubierto pero está por desvelar su talento. Hasta que llegue este momento, nosotros os animamos a seguir leyendo, a seguir descubriendo realidades distintas en los libros, ya sean por ideas inspiradas por algún autor favorito, o por intuición propia.

Dormir en una librería u otras formas de darle una vuelta al espacio librero


Todos en alguna ocasión hemos fantaseado con quedarnos encerrados en un hipermercado o simplemente en una tienda, para poder descubrir lo que en ese comercio se esconde. Pero muchos de nosotros como amantes de la lectura hemos tenido esa fantasía en una librería, donde tener toda una noche por delante y poder devorar cualquier libro que se nos ocurra. Una de las ideas que tuvo una famosa librería de Londres era ofrecer la posibilidad de pasar la noche dentro de la librería a algunos de sus clientes.

Desde Nobel llevamos varios meses dando ideas y compartiendo experiencias que se realizan en otros lugares del mundo para que vosotros los libreros podáis darle nuevos aires a vuestras librerías, podáis aportar nuevas perspectivas de lo que es el espacio del lector. Algunas ideas van desde reinventar el concepto de librería hasta dar cabida nuevas ideas y eventos relacionados con la cultura literaria. Por eso os queremos traer una idea realmente sorprendente, una idea para conectar con los lectores más apasionados.

Las iniciativas de abrir en horas no esperadas o de ofrecer nuestro servicio comercial cuando deberíamos estar cerrados siempre llaman la atención, son muchas las ciudades que ofrecen las llamadas “shopping night”, pero la idea que os traemos va un paso más allá. En este caso la librería de Londres decidió ofrecer a 10 lectores la posibilidad de pasar una noche completa entre sus estanterías, no abría para todo el público, sino solamente para estos 10 intrépidos lectores.

Aunque los lectores de la librería dispondrían de colchones hinchables y de sacos de dormir, muchos de ellos lo que harían no sería dormir, sino devorar todos esos libros que siempre quisieron, o incluso descubrir nuevos títulos que no conocían. Todo esto de manera distendida sin el bullicio de otros clientes y dependientes.

Sin duda se trata de una oportunidad inigualable y de una idea inspiradora, para que de nuevo le demos una vuelta al espacio librero y lo convirtamos en algo totalmente distinto.

El padre como personaje clave en la literatura


Acercándose el día del padre, desde el Espacio Lector Nobel, hemos querido ver un poco más allá de esta festividad. Nos hemos adentrado en la parte del mundo que más nos fascina, la literatura, para ver cómo diversos autores plantean la figura del padre en sus libros y quizás también las razones que los llevan a ello. Queremos que además por vosotros mismos descubráis a través de nuestras indicaciones o nuestros pequeños detalles estos planteamientos y descripciones.

Cuando pensamos en la figura del padre en las novelas, muchos de nosotros pensamos en autores latinoamericanos y muchos de nosotros coincidiremos en que Gabriel García Márquez nos presentaba a los padres y patriarcas de las familias como seres ajenos a la realidad que se contaba, ajenos a la vida de sus descendientes. Pero también nos impresiona la imagen que tiene Mario Vargas Llosa de su padre, el cual lo recuerda como un extraño, un señor mayor que para nada encajaba con la imagen que él tenía del mismo en su cabeza, así nos lo cuenta Vargas Llosa en su novela “El pez en el agua”.

Pero cuando hablamos de padres y literatura, siempre es interesante mencionar la posición de Kafka frente a su padre. En el libro de Kafka de “Cartas al padre” nos encontramos con una realidad que nos desgarrará por la lejanía de esa figura que se debe suponer ejemplificadora. Parte de él y parte de la historia que nos cuenta Kafka en metamorfosis.

Ahora bien, no todos los escritores describen a sus padres como personas ajenas o extrañas a su vida. El hecho de no haber tenido la oportunidad de conocerlos hace que en muchas ocasiones esa relación se vea truncada irremediablemente. Es más, encontramos muchos libros en los que la relación entre padres e hijos es clave para entender la historia como El prisionero del cielo de Carlos Ruíz Zafón ó en Las cosas que no nos dijimos de Marc Levy.

Personajes literarios muy queridos por el público


Cuando conectamos con un libro ocurren cosas tan maravillosas como el  acostumbrarnos a que viva en nuestra imaginación el protagonista o el personaje de un libro. Como os hemos hablado en otras ocasiones, muchos de nosotros al ser amantes de la lectura hemos sufrido lo que se llama resaca de lectura. Pero hay un estadio más concreto aún que es el de echar de menos a un personaje concreto.

Es por esta razón, por la de echar de menos a un personaje por la que se habla generalmente de los persona literarios queridos por el “público lector”. Y curiosamente en todos los rankings o listas de personajes literarios queridos siempre suelen aparecer los mismos nombres.

Resalta muy a menudo el nombre de Harry Potter, JK Rowling nos ha hecho conectar con este personaje en cada uno de sus libros, pudiendo ponernos en su piel e incluso apreciando su peculiar modo de ver las cosas, con su miedos pero también con sus arranques heroicos. Y junto con Harry Potter, la otra protagonista femenina de esta saga, Hermione Granger, la cual es muy querida también entre los lectores.

De otra saga muy conocida también suena los nombres de algunos de sus personajes conocidos y son Los juegos del Hambre. Su protagonista Katniss Everdeen nos ha conquistado a muchos de nosotros, por su situación pero también por su valor. Junto a ella Peeta Mellark también suena entre los elegidos a personaje querido.

Fuera de las sagas de libros de fantasía, un nombre que siempre nos evoca una historia conmovedora y por tanto muy querida es el de la protagonista de Orgullo y Prejuicio, Elizabeth Bennet. No sabemos si la película protagonizada por Keira Knightley tendrá algo que ver con este acercamiento al personaje de esta novela de Jane Austen.

Por último, nos gustaría resaltar al personaje de Sherlock Holmes, que aunque no muchos de nosotros nos podamos identificar con él, sí que es cierto que nos despierta cierta simpatía y ternura por su inteligencia y suspicacia ante los pequeños detalles de la vida.

Y tú ¿tienes un personaje literario apreciado o querido? Compártelo con los lectores del Espacio Lector Nobel.

De librero a escritor


Pasar tanto tiempo en contacto con los libros y con la literatura hace que en muchas ocasiones sea el pequeño empujón que esas personas que quieren ser escritores realmente necesitan. Ya sea habiendo ejercido la profesión de librero o habiendo ejercido la profesión de bibliotecario, hay grandes nombres de la literatura que llaman la atención por haber sido con anterioridad libreros.

Como hemos dicho en muchas ocasiones, los libreros somos una especie concreta dentro del género de los lectores, somos amantes de la lectura empedernidos y eso nos hace llevar nuestra pasión hasta la vida profesional. No es raro por tanto que existan escritores que fueron en otra etapa de su vida libreros.

Uno de los nombres que llama la atención cuando hablamos sobre este tema es George Orwell. Durante una etapa de su vida, George Orwell desempeñó la profesión de librero compaginando su vida social, con su vida profesional de escritor, acaba entonces de publicar un conocido libro suyo “Sin blanca en París y Londres”.

Otro de los nombres que suena cuando se habla de la conexión entre libreros y escritores es  Jonathan Lethem, el cual siendo autor contemporáneo, inició su devoción por la literatura entre las estanterías de una librería para tiempo después dar el salto y ser parte misma de esas estanterías. Encontramos en la misma línea a la autora Emma Straub, esta escritora no solo escribía sino que además se encargaba de convencer a sus clientes de por qué comprar sus libros y los vendía ya dedicados, ¡todo un privilegio sin duda!

Sean librerías o sean bibliotecas, la cuestión es que las estanterías atraen a aquellos que son apasionados de la literatura, tanto es así que grandes nombres de la literatura como Jose Luis Borges, Stephen King o Lewis Caroll incluso los hermanos Grimm o Charles Perrault, se dedicaron durante alguna época de sus vidas a una de las partes menos comerciales de la literatura ejerciendo la profesión de bibliotecarios.

Barrios literarios del mundo, las calles y las letras


En gran parte de las novelas que llegan hasta nuestras manos, las grandes ciudades son contextos elegidos por diversos autores para contarnos las historias que en ellas ocurren. Nosotros, como grandes amantes de la literatura, hemos decido elegir algunas ciudades del mundo para poder hacer recorridos literarios, hemos elegido algunos barrios literarios.

En primer lugar, comenzaremos con la capital española, Madrid. Muchos de vosotros seguramente al leer el título de nuestra entrada ya os habéis trasladado al famoso barrio de las letras. Como muchos sabréis este barrio tiene en sus calles el nombre de famosos escritores, razón por la cual puede ser un lugar perfecto donde dejar florecer la cultura, ya sea en cafés, galerías o teatros. Aunque este barrio debe su nombre a la actividad literaria del siglo XX, podemos decir que aún hoy las musas pueden pillarte allí trabajando, porque la inspiración y la cultura rebosa en este lugar de la ciudad.

En segundo lugar, nos marchamos de la capital española a la capital argentina. El castellano sigue siendo el idioma elegido, para ser estandarte de la cultura literaria. En el barrio de Boedo de Buenos Aires, encontraremos tradición entre sus calles. Este barrio resalta literariamente por haber sido escenario de la confrontación entre los escritores del grupo de Boedo y los escritores del grupo de Florida.

De la capital inglesa, hemos querido resaltar el barrio Bloomsbury de Londres. En este barrio se han originado gran número de escritores e intelectuales en el siglo XX. Algunas de las placas azules de las calles nos recuerdan qué representantes de la cultura literaria han vivido en este curioso barrio de Londres.

Por último, no podía faltar la capital alemana en este repaso de barrios literarios. Aunque sus calles no hayan sido elegidas en tantas ocasiones por escritores famosos, sí es cierto que la ciudad berlinesa cuida realmente la cultura literaria. Para darnos cuenta de ello no hay más que pasear por el barrio de Friedrichschain, donde prima la cultura compartida en cafés bibliotecas o en cafés que venden libros de segunda mano.

Razones de peso ¿por qué leer libros clásicos?


Como amantes de la lectura que somos, en nuestras estanterías no pueden faltar los libros clásicos. En muchas ocasiones nos hemos cuestionado si existe una “necesidad” real de leer estos libros que se subrayan en la literatura universal. Pero desde Nobel creemos que sí, que es necesario que el conocimiento y lectura de este tipo de libros sea accesible para todos puesto que de alguna manera son los que hacen que los grandes escritores sean como son hoy día, son los clásicos los que de alguna manera han influenciado las tendencias literarias de nuestra historia.

Hace algunas semanas os hablábamos de las características que hacen que un escritor se convierta en inmortal, o dicho de otro modo y por tanto íntimamente ligado con el tema de nuestra entrada, qué es lo que hace que el libro de un autor concreto se convierta en un clásico. Las características nunca están claras, pero quizás si haya algo más de consenso entre los entendidos de la literatura para determinar la importancia de los libros clásicos.

En muchas ocasiones asociamos el término clásico a esos libros que nos decían en la escuela o en el instituto que debíamos leer y que sin embargo por esta simple razón acabamos rechazando por ser “aburridos”. Pero en sí mismos los clásicos son libros a los que nos hemos de acercar, no solo una vez sino muchas, son obras maestras que nos permiten abordar diferentes perspectivas dependiendo del tiempo en el que los leamos, es decir, se llevan gran parte de nosotros al leerlos y nos condiciona la realidad que vivimos para poder entenderlos.

Por otro lado, una característica que realmente llama la atención de los clásicos es su capacidad de unión. Cuando encontramos a amigos que han sido capaces de abordar un clásico y además se han impregnado de este, nos sentimos en cierto modo enriquecidos por una cultura común. Por otro lado, de esta misma cultura colectiva, nos gustaría resaltar que los clásicos se estudian por grandes de la literatura, al fin y al cabo forman a grandes estudiosos y escritores.

Desde Nobel os animamos a no tenerle miedo a los clásicos. Os sugerimos intentar leer uno de cuando en cuando y conseguir ver cómo estos forman parte de la cultura general de nuestra sociedad. Y tú ¿por qué consideras que los clásicos han de ser leídos?

El ejemplo en los libros, el ejemplo para aprender siendo niños


La tendencia de los libros que cuentan historias para ejemplificar es continua en las librerías. Podemos encontrar libros donde se cuentan situaciones que aunque son peculiares, son situaciones donde los protagonistas de los cuentos hacen cosas realmente cotidianas, como irse a la cama, ducharse o lavarse los dientes. Desde Nobel, como amantes de la literatura, nos preocupamos de la lectura de los más pequeños y hoy, os vamos a intentar acercar las razones por las cuáles este tipo de libro siempre tienen su cabida en las estanterías de las librerías.

Como hemos dicho, hay libros que escapan de las historias de fantasía, de ser cuentos de hadas, para ser simplemente cuentos de situaciones cotidianas. En realidad, estos libros entusiasman igualmente a los más pequeños aunque a nosotros nos parezcan comunes. ¿La razón? De alguna manera, el mundo está aún por descubrir por los niños y cualquier historia por muy mundana que parezca es sorprenderte para ellos.

Además, este tipo de libros tiene una parte didáctica ya que acercan a nuestros niños los modos de vida más normales, les enseñan las rutinas de una persona normal. Como todos sabemos, el ser humano aprende imitando, por lo que encontrar una historia de un personaje cercano a los pequeños y que también pueda ser imitable es un gran paso para los niños. Ellos aprenderán a través de la historias de estos cuentos, y haciendo parte de ellos cosas tan raras como serían ir a la escuela con algo pegado a la espalda, ¡una mochila! O descubrir la importancia de lavarse las manos antes de comer.

Nosotros los padres podemos contar con algunos aliados como los libros, para hacer entender y enseñar a los más pequeños, la normalidad que entrañan las situaciones más comunes del día a día. Estos libros los fascinarán, pero también los ayudarán a ser más flexibles y empáticos con los personajes que aparecen en sus libros y por tanto con las personas que los rodean y con las situaciones que viven.

Lo que se esconde bajo el pseudónimo


El pasado lunes os hablábamos de los libros que son censurados, y hoy abordamos un tema muy relacionado con esa realidad, es el mundo de los pseudónimos de los escritores. Las razones por las que los escritores escriben bajo pseudónimos no son concretamente debido a la censura, pero sí en ocasiones, para evitar esa censura o rechazo se ha utilizado el pseudónimo a la hora de publicar.

Algunos de los ejemplos que más nos llaman la atención, están relacionados con el posible rechazo que una persona “respetable” pudiese sufrir al escribir novelas con un contenido no aceptado por su círculo social, así por ejemplo, encontramos el caso de Voltaire, cuyo nombre real era François-Marie Arouet. Pero además, lo que ocurría algunas veces era que un mismo escritor era capaz de escribir novelas de manera muy seguida y no se quería sobrecargar el mercado, así encontramos el caso de Jack Higgins que ha tenido hasta cuatro pseudónimos diferentes.

En otras ocasiones las razones por las que los escritores firmaban con pseudónimos estaban por desgracia, relacionadas con cuestiones de género. Era mejor que una mujer publicase con nombre de hombre porque así tendría más público que si lo hacía con su nombre femenino. Pero en la actualidad, esto realmente no ocurre, aunque hay un fenómeno que tiende a la publicación de novelas con nombres de mujeres en el género de la novela romántica y erótica, ¿las razones? Los lectores habrán de pronunciarse.

Por último nos gustaría resaltar la razón comercial a la hora de utilizar un pseudónimo. Algunos escritores, debido a su apellido, debían aparecer por el orden alfabético al final de la estantería o demasiado pronto. Es por ello, por lo que en ciertas ocasiones, los escritores utilizan nombres con apellidos que comiencen por la H, I, J ó K, de esta manera aparecerán a la mitad de las estanterías y serán más accesibles a los diferentes lectores.

Siendo cuáles sean las razones, encontramos muchos casos de escritores famosos que han utilizado alguna vez pseudónimos, es el caso de la famosa escritora J.K Rowling que escribió como Robert Galbraith ó Stanley Charles Lutwidge Dodgson el cual utilizó el pseudónimo de Lewis Caroll.

Ideas que inspiran, ideas para libreros


En otras ocasiones os hemos hablado de lo difícil que puede ser el montar un negocio y concretamente una librería. Es cierto que en la actualidad son muchos los enemigos de los libreros, aquellos que se lanzan montar tienen que luchar contra muchos agentes que hacen de la venta de libros algo complicado, ahora bien, no está todo perdido. La astucia siempre es una gran aliada para estas situaciones, la imaginación y la creación de ideas innovadorasº a la hora de comercializar libros, nos pueden ayudar a ser realmente competitivos.

En torno a esta idea de creación de nuevas estrategias, es de lo que trata el libro de “Mi maravillosa librería”, su protagonista nos cuenta cómo ella misma consiguió que los vecinos de su barrio fuesen asiduos a su librería. El truco sin duda está en conectar con los clientes, en adaptarse a sus necesidades dentro de nuestras capacidades. Ella por ejemplo, decidió ofrecerle un servicio de venta especializada a alguno de sus clientes, que lo único que tenía que hacer era pasarle una hoja por debajo de la puerta diciéndole qué libro quería recibir.

Con este tipo de ideas, nos planteamos una nueva opción para subrayarnos en el mercado literario y además la concretamos. En algunas ocasiones os hemos hablado de resaltar en el barrio o zona en la que se encuentre vuestra librería, resaltar con ideas de cultura conectadas con el espacio librero, pero ¿qué mejor idea que conocer las inquietudes y preferencias literarias de vuestros vecinos lectores? Una idea que se plantea en el libro de “Mi maravillosa librería” es crear una pequeña recomendación mensual y buzonearla por los diferentes edificios contiguos a la librería, es una opción relativamente barata y que seguro le dará pie a muchos de vuestros vecinos a conocer vuestro espacio librero.

En cualquier negocio lo que se pretende es ser diferente, resaltar, hacer que nos conozcan y conseguir que el mayor número de clientes se acerquen a conocer nuestro producto. En el espacio librero el producto no podría ser de mejor calidad, libros, los cuales ofrecen posibilidades incomparables, por lo que lo único que esta por hacer es el darte a conocer. ¡Librero, pon en marcha la imaginación!