Resaca de lectura, y eso ¿qué es?


Desde la lengua inglesa siempre nos llegan expresiones ¿cómo decirlo? diferentes. Esta vez nos sorprenden con una palabra que viene a significar resaca de lectura o book hangover. Podemos identificarla cuando tenemos esa necesidad de leer, pero nuestro libro ya se ha acabado.

Quizás lo has experimentado, quizás hayas terminado un libro que has leído de manera intensa durante días y días y de pronto, la historia termina ¿echas de menos a los personajes? ¿te gustaría volverte a sumergir en el contexto de la historia? Entonces estás sufriendo eso que los ingleses llaman resaca de lectura.

Dolor de cabeza, malestar general, nauseas, etc. Sí, esos son los síntomas de una resaca común, pero ¿cuáles son los síntomas de una resaca de lectura? Podemos decir que de alguna manera nos sentimos incompletos, vacíos por dentro, la última página del libro, la última frase no nos ha llenado sino que necesitamos más. Quizás tengas suerte y sea solo el comienzo de una trilogía o de una saga de libros.

Incluso algunos determinan que la resaca de libros también nos provoca un estado de desconcierto absoluto y ¿qué leo ahora? ¿me llenará realmente el próximo libro al que me enfrente? Son dudas que nos corroen porque sabemos que no podrá ser igual que el libro que acabamos de terminar.

Dando un paso más, nos veremos totalmente contaminados y no nos podremos deshacer de esa desazón, cuando de alguna manera utilicemos expresiones del libro que hemos terminado, cuando hagamos comparativas de nuestro día a día con situaciones del propio libro e incluso nos creamos alguno de los personajes. Estás totalmente ligado a esa historia, lo sabes perfectamente.

¿Posible terapia? Algunos recomiendan releer ese libro, pero puede no ser una buena idea, no te desligarás de él. Puedes quizás releer partes o quizás capítulos con los que más disfrutases, pero has de pasar página y nunca mejor dicho.

¿Qué convierte a un escritor en una figura inmortal?


Muchos de los libros que han llegado hasta nosotros, pertenecen a escritores de épocas pasadas. Son los libros escritos por lo que todo el mundo conoce como autores clásicos, pero ¿hay algún modo de saber qué autores actuales se convertirán en referentes inmortales? Ciertamente no es sencillo adivinar o vislumbrar si el libro que tenemos entre las manos se convertirá en un referente literario, pero hay ciertos rasgos que quizás nos ilustren.

Ciertos críticos señalan que para que un libro entre en el cielo de los “inmortales” ha de ser en primer lugar un bestseller, porque eso querrá decir que tanto los lectores como la crítica han reconocido ese libro como una obra maestara a tener en cuenta. Pero ¿realmente es un argumento suficiente? A lo largo de la historia hemos sido testigos de cómo grandes artistas han sido repudiados y hasta su muerte no se ha reconocido su obra, en muchas ocasiones porque estos artistas o autores eran unos adelantados a su tiempo. A nuestro humilde parecer, el ser un bestseller puede ser un indicativo, pero no se debería tener en cuenta como requisito preliminar.

Si tenemos en cuenta las ventas para determinar si un libro es realmente una obra de referencia o lo será, debemos de considerar que ese libro no solo se venda durante un período determinado, sino que su éxito sea mantenido en el tiempo. Se podría decir que ha de ser un imprescindible para cualquier generación y que se recomiende de padres e hijos.

Ahora bien, dando un paso más allá nos podemos preguntar ¿en este mundo globalizado, todos los libros reconocidos por la crítica tendrán el mismo impacto en cualquier parte del mundo? Aunque la globalización sea un proceso que homogenice, también es un proceso que mantiene la heterogeneidad de los individuos, puesto que los hace de alguna manera más únicos. Nuestra respuesta por lo tanto debería ser no, un libro no tendrá la misma repercusión en todas las regiones del planeta, ni tan siquiera lo tendrá dentro de una misma sociedad.

¿Conclusión? Dejemos el tiempo correr y las respuestas vendrán por si solas.  

Postales literarias


Hoy, empezamos el mes de febrero con algo romántico pero no amoroso. No os traemos corazones ni una entrada plástica llena de rosa y rojo, no. Os traemos algo que consideramos realmente romántico dos facetas que ya se están perdiendo por el uso de las nuevas tecnologías,  el enviar postales y nuestra pasión, la lectura.

Las postales literarias son la mejor representación del espíritu de aquellos que se resignan a abrir su mundo de par en par a las nuevas tecnologías, porque por un lado conjugan el gusto por lo material y la pasión de la letra escrita sobre papel. Pero ¿Qué son realmente las postales literarias? Podemos definirlas como aquellas postales que en su parte ilustrada hacen referencia algún escritor u obra literaria.

Como decimos, las postales literarias pueden ser señaladas por recordar a un autor concreto. En este sentido suelen representar algún aspecto concreto de la vida de ese autor, o quizás una recopilación de sus obras. En el pequeño pueblo alemán de Weimar, por ejemplo, se comercializan postales de Johann Wolfgang von Goethe, en las cuales aparecen todas las mujeres que fueron parte de su vida ya que este tenía fama de ser un Don Juan.

En otras ocasiones, encontramos postales que hacen referencia a obras literarias concretas. Desde ilustraciones o escenografías concretas de esa obra o simplemente frases concretas de uno de los libros de ese autor. Es el caso por ejemplo de las conocidas postales del principito o de Alicia en el país de las maravillas.

Para nuestros lectores más viajeros, os sugerimos que la próxima vez que viajéis os llevéis además de un recuerdo de la ciudad, un pequeño trozo de la cultura de ese sitio. Siempre es una gran idea haceros con un libro del escritor más representativo de la ciudad, pero si queréis regalar algún detalle, qué mejor que hacerlo con algo relacionado con la cultura, una postal literaria seguro es un buena opción.

Dedicatorias de libros y otras formas de dejar huella


Como sabemos los escritores y autores de los libros suelen dedicar su obra a algún ser querido. En ocasiones coincide con esa persona que más les ha sufrido durante el proceso de creación de su novela, pero no son los únicos que dedican libros. Cuando nosotros regalamos libros, también se suelen dedicar, no a título propio como es obvio, pero sí porque somos nosotros los que hemos hecho que esa pieza de cultura se acerque a la realidad de la persona a la que regalamos.

El recorrido de una dedicatoria en un libro, puede llevarnos a no olvidar quién quien nos hizo ese regalo, por muchos años que pasen y por muchas veces que volvamos a las páginas de ese libro, podremos volver a evocar por qué ese libro se encuentra en nuestra estantería. Los más románticos nos dedicamos a buscar esas dedicatorias en los libros de segunda mano, para saber quizás algo más del primer dueño de ese libro.

Pero también existen otras formas de acompañar los libros, de regalarlos  con un poquito de nosotros. Una de las formas elegidas por ciertos lectores son los marca páginas. Sí hay gente que utiliza de marca páginas cualquier cosa, desde un ticket de la compra hasta una tarjeta de algún comercial; pero hay otro tipo de lectores que acompañan sus libros con el marca páginas que la persona hizo libro y marca páginas un tándem perfecto en aquel regalo. Y no solo utilizan el marca páginas para ese libro, sino que se puede convertir en su marca páginas en un imprescindible en la lectura.

Por eso, si regalas si regalas cultura a través de los libros, hazlo regalando con detalle, regalando con la intención de que te recuerden. Consigue que con la historia que se cuenta en la novela, también vaya tu propia historia, el por qué de ese libro, el por qué de esa dedicatoria y el por qué a esa persona.

David Bowie también recomendaba libros


Este mes nos dejaba el famoso cantante David Bowie y mucho se ha escrito estos días rememorándolo pero ¿sabías que Bowie también recomendaba libros? El artista estadounidense era un amante de la lectura y quizás acercándonos a su gusto literario podamos entender parte de la obra que nos ha dejado.

En una retrospectiva que se realizó en una exposición en Londres sobre el artista, se incluía una recopilación de libros que Bowie consideraba imprescindibles. Destaca sobre todo que David Bowie no eligiese libros más antiguos que de 1945, y que además muchos de ellos giren en torno a la época de los años 60 como “La última salida de Brooklyn” de Huberst Selby ó “Kafka Was The Rage: A Greenwich Village Memoir” de Anatole Broyard ¿coincidencias? Quizás nadie pueda ya responder a este interrogante.

De entre los libros seleccionados por Bowie destacan títulos como “A sangre fría” de Truman Capote, ó “Money: a Suicide Note” de Martins Amis. Pero quizás algunos de vosotros os quedáis con “Ruido de fondo” (White noise) de Don Delillo una obra de la literatura posmoderna que fascinó a Bowie.

A algunos de nosotros nos sonará “La naranja mecánica” de Anthony Burgess por haber sido luego película de éxito. ¿Alguno de vosotros sabía que la historia de la película se basaba en un libro? Pues precisamente era uno de los libros recomendados por Bowie.

De entre la lista, nos sorprende encontrar libros como “Gatopardo” por ser de un autor italiano como Giuseppe di Lampedusa. Pero a decir verdad Bowie recurría a menudo a los escritores italianos como Alberto Denti di Pirajno escritor de una obra señalada como imprescindible por David Bowie, “A Grave for a Dolphin”.

Las razones por las que David Bowie recomendaba estas novelas eran muy diferentes, pero lo que es cierto, es que estas novelas quizás nos acerquen un poco más a lo que era Bowie y más aún por qué era cómo nos hacía ver.

Los mejores títulos para leer con nuestros hijos


Diversos estudios científicos han demostrado los beneficios de la lectura en los niños. Si desde pequeños los niños adquieren el hábito de leer a menudo, estaremos favoreciendo el desarrollo cognitivo de nuestros hijos, puesto que su imaginación y su capacidad de atención se verán favorecidas con cada historia que llegue hasta ellos. Pero además si este hábito de la lectura lo realizamos con ellos, leyéndoles en voz alta, conseguiremos fomentar su interés hasta límites insospechados.

Con el propósito de que los más pequeños adquieran la cultura más enriquecedora a través de los libros, desde Nobel os proponemos tres títulos que seguro os hacen disfrutar de la lectura con vuestros hijos.

El monstruo de la Señora Mo

Un libro para los más pequeños de la casa, con él conseguiremos unirnos un poco más a nuestros hijos, descubriremos con ellos lo que había al otro lado de la puerta el día que llamaron a casa de la señora Mo. Conseguiremos incentivar y desarrollar su interés por la lectura puesto que les haremos partícipes del misterio que cada libro encierra, el de nuestra propia imaginación.

La decisión de la bailarina

En esta fantástica historia de aventuras, compartiremos una intrépida búsqueda para primero conseguir que todos los personajes se reencuentren y luego buscar los instrumentos de las compañías. Tú y tu hijo podréis ser testigos de excepción en este libro lleno de fantasía. ¿Has pensado una manera mejor de descubrir cómo tu hijo es capaz de sorprenderse?

El secreto de las gemelas

Un libro para disfrutar de un mundo de fantasía. Todo parece normal en el pueblo de Fairy Oak, pero las hadas luminosas y las brujas harán acto de presencia en este contexto tan idílico. Junto con tu hijo podréis ser partícipes de la historia más fantástica del valle de Verdellano, pero ¿cuál es el secreto que esconden las gemelas? Entre las páginas de este maravilloso libro podrás encontrar la respuesta, pero no te olvides de compartirlo con tu hijo.

¿Eres de libro o de película?


Cine o literatura, en ambos casos hablamos de cultura, pero hay quien es más cinéfilo que amante de la literatura. ¿Las razones? Pueden ser muchas y quizás nosotros solo consigamos adelantaros algunas de ellas, pero de alguna manera el mundo se podría dividir entre los que prefieren el libro a la película, o los que prefieren la película al libro, pero todos ellos teniendo en común la cultura que desprende uno u otro medio.

¿Cuántas veces no has oído lo de “el libro mejor que la película”? Ciertos amantes de la lectura consideran casi un sacrilegio que un libro pueda ser interpretado y llevado a la gran pantalla. De alguna manera el hecho de ver que la película caracteriza los personajes o representa de una cierta manera las situaciones que se suceden en el libro, puede resultar una invasión a nuestra imaginación, porque se coarta la libertad de nuestra mente para imaginar a su antojo. Ahora bien, lo que realmente no entenderán nunca los amantes de los libros, es la razón por la cual simplemente se eliminan partes de la historia en el cine, obviamente el tiempo de la cinta es el argumento pero en ocasiones se preferiría que la película fuese en dos partes que se sucediesen los saltos “ilógicos” en la historia.

En la otra orilla nos encontramos a los cinéfilos, los cuales nunca van a dejar de argumentar cómo una película puede mantenerte el buen sabor de boca durante días habiéndola visto en tan solo un par de horas. Para los cinéfilos quizás el libro resultaría hasta tedioso, se trata de una inversión de tiempo muy grande, y en contra de los argumentos de los amantes literarios se podría decir que la cantidad de detalles aportados en una película es mucho más grande que la de los libros al tener que recrear escenas completas.

Lo cierto es que seas de libro o de película, podemos ver que muchos títulos de la gran pantalla se basan en historias creadas a partir de un libro. Por lo que de alguna manera ambos sectores tienen un beneficio recíproco en donde algunos libros alcanzan la fama gracias a las películas y las películas son realmente buenas por llevar detrás un guión basado en un libro.

Aquellos maravillosos años, “elige tu propia aventura”


Hoy rescatamos de entre el baúl de nuestros recuerdos infantiles una categoría de libros con la que casi todos habremos disfrutado, los libros en los que casi nosotros mismos podríamos ser escritores, porque leyendo simplemente elegíamos qué queríamos que pasase. Os hablamos de los libros de “elige tu propia aventura”.

Para todos aquellos que se encuentren algo perdidos, estos libros, también conocidos como libros-juego, eran y son libros en los que el protagonista del libro es el propio lector. De esta manera, nosotros somos quienes hemos de decidir qué hacer en cada una de las encrucijadas del libro. Así siguiendo las instrucciones de nuestro libro de aventuras saltaremos de una página a otra para conocer qué nos depara nuestra propia decisión.

Estos libros-juego, son sin duda una de las mejores maneras de enganchar al lector y conseguir que nos sintamos totalmente involucrados con la historia que estamos devorando. Tanta es la intención que tiene el autor de involucrarnos que directamente nos habla de “tú” a lo largo de todo el libro, consiguiendo que exista una conversación bastante directa entre autor y lector.

 Además plantean una ventaja que podemos denominar curiosa, de alguna manera aunque no nos guste el final nunca podremos culpar al autor, nosotros en cierto modo hemos sido los artífices de esa historia y nuestras propias decisiones nos han llevado a ese final. Por tanto, también podremos escapar de los diferentes finales, simplemente volviendo al punto anterior que nos llevó hasta ese punto.

¿Necesitas una explicación visual de lo que ocurre en el interior de los libros-juego de “elige tu propia aventura”? Puedes imaginarte las raíces de un árbol, donde cada curva nos lleva diferentes bifurcaciones y en cada una de ellas a su vez a otras, hasta que de una vez llegamos al final de todas. Esto es lo que ocurre en los libros-juego, donde en cada bifurcación, nuestra decisión es la que marca una dirección u otra. En estos libros la lectura que se realiza es diferente, porque en ningún caso se podrá hacer de principio a fin, nuestras decisiones y las instrucciones son las que consiguen que en cada lectura se pueda plantear una historia totalmente distinta a la anterior.

El mejor gimnasio para el cerebro, un libro


¿Sabías que ejercitar tu cerebro puede reducir el riesgo de sufrir una enfermedad neurodegenerativa? Desde hacer sudokus hasta estudiar nuevos idiomas puede ayudarnos a combatir las odiadas enfermedades de la mente, pero estudios han demostrado que la simple lectura como actividad rutinaria puede ayudarnos a preservar nuestra mente sana. Mantener nuestro cerebro activo con actividades no pasivas como la lectura, fortalece las conexiones neuronales y estimula la agilidad de este.

Es conocido por todos que los libros ayudan a ejercitar nuestra memoria, la lectura de novelas o historias largas, concretamente nos ayuda a retener datos puesto que cada vez que retomamos el libro hemos de hacer un esfuerzo indirecto para recuperar la información ya sabida de la historia que esa novela nos está contado.

Además, la lectura consigue aumentar nuestra concentración y estimula nuestra capacidad de atención. Cuando nos sentamos a leer, mantenemos la vista fija en los caracteres de las letras y conseguimos seguir el hilo argumental de la historia simplemente a través del sentido de la vista.

En el caso de los niños, pero también de los adultos, la lectura potencia nuestra imaginación. Como amantes de la lectura, todos sabemos que las recreaciones creadas en nuestra cabeza a través de las descripciones de los libros pueden ser increíbles. La información que nos aportan las palabras del autor de un libro, son suficientes para crear los escenarios más inverosímiles pero a la vez lógicos dentro de nuestra propia cabeza.  Es más, parece reseñable la cantidad de vocabulario y la destreza argumental que podemos conseguir con la lectura.

La inteligencia emocional también se ve influenciada por la lectura de algún modo. Los libros nos ayudan a procesar las emociones de los personajes de la historia y por tanto a ser capaces de enfrentarnos a ellas si en un futuro hubiésemos de experimentarlas. Igualmente conseguimos que nuestras habilidades sociales se desarrollen a través de la empatía que sentimos por los protagonistas del libro que tenemos entre las manos al leer.

Bastantes son las razones para que la lectura pueda ser uno de tus hobbies diarios, pero ¿cuáles son tus razones?

Donde se respira literatura, 5 hoteles literarios en Europa


La oferta hotelera en nuestros días es realmente amplia, así como lo son las oportunidades de visitar los países de nuestro entorno. Pero si somos amantes de la lectura hasta la locura, eso nos perseguirá aquí o en cualquier otro país. Hace unos días os hablábamos de un hostal en Japón en el que dormíamos entre libros, Book and Bed, pero hoy os sugerimos algunos hoteles en Europa que por diversas razones han sido señalados como “hoteles literarios”, quizás se respire cultura en sus habitaciones.

Gran Hotel la Perla, Pamplona

Comenzamos con un enclave español, en este Hotel de Pamplona podremos dormir entre las mismas paredes que lo hacia el escritor Ernest Hemingway, la habitación 217 donde dormía el escritor esta aún intacta.

Hotel Elephant, Weimar

Este hotel situado en la ciudad alemana de Weimar, no solo se ha de considerar un hotel literario, sino que en sí mismo es un monumento por datar el edificio del siglo XVII. Este hotel es famoso porque Göethe y otros ilustrados de la época se reunían en este fabuloso establecimiento.

Palacio Estoril, Estoril

¿Sabías que en nuestra vecina Portugal hay un hotel en el que Ian  Fleming se inspiró para escribir las historias de James Bond? El Palacio Estoril no es señalado como hotel literario por haber hospedado a reconocidas figuras literarias, sino por haber dado refugio a muchos espías durante la Segunda Guerra Mundial.

Hotel Crillon, Paris

En una enumeración como esta, no podía faltar la ciudad de Paris como escenario perfecto. El Hotel Crillon situado en la plaza de la Concordia de París, es uno de los enclaves donde Arthur Conan Doyle, escritor de Sherlock Holmes se hospedó en sus estancias en la capital francesa.

Fairmont Le Montreaux Palace, Montreaux

El autor de Lolita, Vladimir Nabokov, hizo de este hotel en la localidad suiza de Montreaux su residencia durante cierto tiempo. ¿Lo más impresionante de este hotel? Las vistas al lago de Ginebra y su estampa de los Alpes.