¿Has oído hablar de Galloway?


Cuando hablamos de Galloway solo podemos hablar de uno de los paraísos más ansiados por los amantes de la lectura, pues que se considera un pueblo lector por su cuatro costados. Hay quienes consideran que Galloway es el pueblo de los libros de Escocia, un pueblo librero y con muchos lectores y aficionados a la literatura.

En este pequeño pueblo perdido en Escocia se celebra uno de los festivales literarios más famosos de la zona The Wigtown Festival Company, es tan atractivo que acuden turistas de todos los rincones del mundo. Además de actividades de celebración en el pueblo de los libros de Escocia, podemos además entreteneros de maneras muy diferentes pero siempre rindiéndole culto a la literatura y a la manera que tienen los libros de influir en nuestra vida cotidiana.

En otras ocasiones hemos hablado de hoteles que en realidad son librerías o quizás bibliotecas, lugares donde puedes conectar con la lectura y dormir entre libros. Pues bien, en Galloway nació la iniciativa de que quienes viajaban a este pueblo escocés pudiesen alojarse en alguna de las librerías. De esta manera todo aquel que ha soñado en algún momento con convertirse en librero, puede experimentar lo que es dormir justo encima de una librería, e incluso quizás le dejen hacer alguna que otra tarea librera.

Este pueblo librero se vuelca por entero con la iniciativa de su festival anual, pero durante todo el año organizan pequeños eventos y reuniones para que la pasión por la literatura se mantenga viva durante todo el año. Tanto es así que precisamente la próxima semana de Enero celebran el Big-Bangweekend, un festival que te puede transportar incluso hasta el espacio exterior.

Como vemos el mundo literario y de la lectura va más allá de las fronteras de las tapas de nuestros libros, quizás sea hora de que investiguemos un poco más y nos pongamos la mochila a la espalda para hacer un viaje literario a un rincón tan interesante como es este pueblo de Escocia, Galloway.

¿Eres un lector sectario o elitista?


Al leer nos convertimos en una especie diferente, en prácticamente súper-humanos, o eso piensan algunos. Tan de otra raza podemos llegar a pensarnos que incluso nos volvemos elitistas o sectarios, solo pretendemos juntarnos con lectores y el resto del mundo nos da igual. Los amantes de la lectura en ocasiones nos volvemos un poco excéntricos, pero nuestras razones tenemos para que esto sea así. ¿Quieres descubrir si eres un lector sectario? ¿Te has vuelto tan elitista que no hablarías con alguien que no leyese o a quien no le gustase leer?

Dicen que con el tiempo nos volvemos más selectivos y será que cuánto más crecemos y cuánto más gente conocemos menos queremos conocerlos. Algo parecido nos pasa con los libros, porque cuánto más leemos menos queremos saber de los demás. Ahora bien, hay un paso que muchos lectores acaban dando y finalmente pensando y es que consideran que quienes leen son más inteligentes. Diversos estudios demuestran que la lectura nos abre la mente y en cierto modo leer se podría decir que nos hace más inteligentes pero esto no quiere decir que quienes no leen no pueden llegar a ser inteligentes.

Un estadio de elitismo que muchos lectores experimentan está relacionado con las películas y los libros. Aunque nosotros siempre prefiramos el libro a la película, podemos respetar a aquellos que en su “infinita ignorancia” prefieran ver simplemente la película y consideren que ha sido suficiente para entender la historia.

Y aunque no lo sepamos, casi todos somos un poco sectarios cuando además queremos llevarnos a alguien a nuestro “lado oscuro” y nos empleamos a fondo para convencerlos de por qué leer merece la pena, qué nos aportan los libros y por qué hay veces que incluso los preferimos a la televisión o incluso a amigos. Sin duda cualquier obsesión llevada al extremo puede ser un problema. Si después de leer las razones por las que considerarte un elitista de la lectura te has visto reflejado, quizás tengas que relajarte sin llevar tu pasión al extremo.

Las excusas que muchos lectores utilizan para convencerse y comprarse un libro más


A quienes nos encanta y nos entusiasma leer nos vale prácticamente cualquier excusa para comprarnos un libro. Son muchas las razones por las que acabamos decidiéndonos y comprar ese libro en concreto, pero siempre utilizamos las mismas excusas. Seguro, que leyendo alguna de las que hoy os contamos os veréis representados, historias y anécdotas reales de lectores empedernidos que buscan excusas para adquirir libros a diestro y siniestro.

En muchas ocasiones los pensamientos que atenazan a quienes desean comprarse un libro desde hace tiempo suelen rondar en torno a ideas de estar invirtiendo en cultura, no en cualquier capricho, sino en algo que realmente van a aprovechar y va a enriquecer a su persona y a su cultura. Pero hay más razones para ellos para comprarse un libro, porque en muchas ocasiones se acaba diciendo a uno mismo, si sé que ese libro va a acabar siendo mío, ¿a qué espero para comprármelo?

Además, si donde adquirimos los libros son establecimientos locales y no son grandes superficies, en cierto modo los propios lectores consideran que están haciendo incluso una buena obra al comprar ese libro, casi como si se tratase de beneficencia cuando están en realidad adquiriendo un capricho que los entretendrá.

Pero y ¿qué me decís de los que se ponen como excusa comprarse un libro en inglés, en francés o en alemán? Se suponen que no lo están haciendo simplemente para poder disfrutar de esa historia, sino que en realidad están pretendiendo enriquecerse y seguir formándose en ese idioma que desde hace tanto quieren perfeccionar. Para ellos leer en versión original plantea muchas ventajas y su excusa es precisamente que la lectura la están haciendo en otro idioma.

Hace poco además os hablábamos de los autorregalos, esos que nos hacemos cuando quien nos ha regalado no ha dado en el clavo. Esa excusa también es muy utilizada pero sin duda debe de ser así porque después de duras épocas de estrés o en vez de atiborrarnos de chocolate nos contentamos con tener un libro nuevo en nuestra estantería.

Universidades y colegios literarios que nunca olvidarás ¿pero existían en la realidad?


Cuando un libro consigue entrar en nuestras vidas, lo hace para quedarse con nosotros y en nuestra memoria. Los libros tienen el poder de ser unos magníficos compañeros de viaje, consiguen enseñarnos experiencias que nunca olvidaremos, pero ¿y si descubrieses que algunos de esos datos que siempre pensaste en reales en realidad son inexistentes? Esto es precisamente lo que les ocurre a muchos lectores cuando les hablan de ciertas universidades o de colegios que han pensado reales en otros países y sin embargo son invenciones.

Al hablar de esas instituciones educativas que casi se podrían considerar de referencia, no nos referimos a escuelas como Hogwarts que dentro de la obviedad todos sabemos que se trata de una novela de fantasía y por tanto un colegio con estas características nunca existiría, aunque a más de uno nos encantase que fuese de verdad.

En realidad, cuando os preguntamos por esas universidades o colegios que aparecen en la literatura y os han acompañado desde siempre, pero sin embargo no existen en realidad, nos referimos a una institución tan famosa como la Academia Welton, lugar donde se contextualiza El Club de los Poetas Muertos y que sin embargo no existe en la realidad. Pero y ¿a quién no le suena el Instituto Rydell? Exactamente es el instituto de Grease que muchos de nosotros pensamos perdidos en cualquier rincón de América, pero sin embargo vuelve a ser una invención una vez más.

Y si os hablamos de Lowood ¿a quién recordáis? Precisamente a Jane Eyre y la institución que aparece en el libro de Charlotte Brontë para educar a huérfanas. Quizás de nuevo pensabas que podría haber existido en su tiempo, pero nada más lejos de la realidad, fue una institución inventada por esta autora, aunque seguramente sacada de su imaginación con referencias reales.

¿Conoces alguna universidad o colegio que siempre hayas pensado que sería real pero un buen día te sorprendiste descubriendo que en realidad se trataba de una simple invención?

¿A los humanos nos gustan las tragedias?


Sean del tipo que sean, las tragedias nos gustan. Aunque intentamos huir de ellas para no deprimirnos, siempre acabamos volviendo a ellas y “disfrutando” de las tragedias. Aunque pueda parecer ilógico, las tragedias nos atraen, nos llaman la atención y sin quererlo nos dejamos llevar por ellas. ¿Las razones? Hay muchas teorías al respecto, pero hoy os vamos a hablar de por qué concretamente en el mundo literario nos dejamos llevar tanto por las tragedias.

Las tragedias se caracterizan por tener un protagonista, normalmente un héroe que por voluntad del autor no tiene una vida llena de facilidades, sino más bien está siempre acompañado de la desventura. En general en las tragedias nos acercamos al protagonista, llegamos a entenderlo y entonces cuando estamos conectados a su vida acaba cayendo. De ahí que las tragedias nos enganchen tanto porque en cierto modo hemos empatizado tanto con el personaje que nos sentimos identificados con él y por qué no decirlo, tenemos miedo a que nos pase lo que le sucede a él.

En las novelas en las que se representan tragedias suele haber una lucha constante y por eso en muchas ocasiones nos desgastamos nosotros mismos, queremos que realmente todo salga bien y que entre tanta desdicha, realmente haya una solución. Es lógico por tanto que nos mantengamos pegados a las tragedias y que incluso en ciertas ocasiones volvamos a buscar una tragedia en la que todo acabe arreglándose.

Otra teoría, más allá del miedo y de la pena que sentimos por el protagonista, nos habla de que las tragedias son uno de los géneros que más vivos nos hacen sentir, porque nos hacen llorar y nos hacen sentir rabia como si hubiese sido a nosotros a quien le hubiese ocurrido lo que en este caso le sucede al protagonista. Nos hacen desconectar totalmente para entrar en el mundo que se nos muestra tanta pena y tanta desgracia. En las tragedias encontramos la realidad más cruel, de ahí que resulte lógico que el realismo le guste al ser humano.

“Estereotipos” y clichés en las portadas de los libros


Seguro que muchos de vosotros habéis entrado en una librería y os habéis sorprendido por las diferentes portadas de los libros. Pues bien, hoy os venimos a hablar de las portadas de los libros porque como os hemos dicho en otras ocasiones, uno de los sentidos del que los humanos más nos fiamos es la vista, por tanto la atracción que sentimos cuando vemos una portada determinada hace mucho a la hora de querer conocer un determinado libro.

Frecuentemente nos encontramos con portadas de libros muy parecidas entre sí. Esto nos llama especialmente la atención, puesto que aún tratándose de libros totalmente distintos y que no formen parte de la misma serie ni de la misma saga, sí que tienen la misma imagen en su portada. ¿Las razones por las que ocurre esto? Son de lo más variadas y sin duda, algunas de ellas no os llamarán la atención porque incluso resultan lógicas.

Las imágenes de las portadas de los libros se reutilizan en base al éxito que hayan tenido previamente ciertos libros que llevasen concretamente esas portadas. Por lo que no nos debe extrañar encontrar libros con portadas muy similares en los que veamos la misma imagen con distinta perspectiva. Por ejemplo, muchos de vosotros recordaréis la polémica de que la portada de Falcó, el libro de Pérez Reverte apareciese con la portada que era prácticamente igual que la portada de hasta cinco novelas de detectives que actualmente se encontraban en el mercado.

La utilización de imágenes similares también obedece a razones de modas, ya que en ocasiones para representar ciertos géneros se utilizan figuras similares como es el caso de los libros de vampiros o en las novelas románticas con connotaciones eróticas. Se utilizan los mismos recursos a la hora de representar un género.

A la hora de adquirir un libro no solo nos fijamos en sus críticas o en el resumen de este libro, sino que muchas veces nos fiamos por la primera impresión que nos da ese libro a través de su portada. De ahí que se pueda considerar incluso engañoso el hecho de que en ciertas ocasiones los libros tengan la misma portada.

Auto-regalarse sin remordimientos


Sin duda, hoy es un día en el que muchos de nosotros nos hemos levantado con ilusión, esperando encontrar debajo del árbol o escondido por casa el regalo que tanto esperábamos. Sin embargo, aunque los Reyes Magos hayan leído nuestra carta o quizás ya supiesen por sus pajes qué esperábamos en este día de Reyes, no han tenido por qué acertar. Al fin y al cabo son muchos los regalos que tienen que hacer en estos días y no siempre dan en la tecla y a ti te falten un par de títulos de libros que esperabas o un regalo literario que pensabas haber incluido en tu lista de deseos. De ahí que nazca un sentimiento asociado a la desilusión, pero que en realidad se puede contrarrestar con un auto-regalo.

Hay quienes después de estas fiestas y de haber recibido tantos regalos, piensan que es ilógico auto-regalarse, y surgen los remordimientos. Sin embargo, si esperamos realmente un regalo y luego sin embargo no nos encontramos con él la desilusión es grande, por lo que auto-regalarse y darnos un capricho después de haber regalado tanto, puede ser toda una experiencia.

Regalar libros, es regalar cultura, por lo que debemos pensar que no reglarnos ese libro puede incluso menoscabar nuestro crecimiento intelectual. Quien mejor que nosotros va a saber cuánto nos apetece tener ese libro y las razones por las que es ese libro en concreto y no cualquier otro. Dejarnos auto-regalar en estos casos es todo un acierto y no nos favorecemos solo a nosotros mismos, sino que conseguimos estar algo más en paz con quienes están a nuestro alrededor y quizás no han sabido dar en el clavo con nuestro regalo estas navidades.

Auto-regalarse sin remordimientos es poder auto-regalarte un libro y disfrutarlo con la misma ilusión como si te lo hubiesen regalado. ¿Cuáles son tus razones para que tu pequeño “Pepito Grillo” te desaconseje auto-regalarte? Seguro que consigues darle la vuelta a la tortilla y encontrar una buena razón, porque con los libros siempre nos sobran las razones para disfrutar.

¿Por qué no una agenda literaria?


Hay amantes de la literatura ordenados pero también hay amantes de la literatura desordenados, por eso, para cualquiera de ellos una agenda literaria podría ser un fantástico regalo. El año tan solo tiene unos días de vida, por lo que regalar en las próximas fechas una agenda literaria será todo un acierto para quienes aman la literatura en todas sus expresiones.

Leer es un hobby pero también una manera de vivir y de hacer las cosas. Estas cerca de los libros y de la literatura es una bocanada de aire fresco para los amantes de la literatura, por lo que poder organizarse y seguir una rutina a través de una agenda literaria es una de las mejores ideas que quien quiere regalar puede tener.

En el mercado, actualmente, hay  agendas literarias de todo tipo y color. Hay agendas más desenfadadas o más formales, relacionadas con un autor o una obra concreta, pero también agendas que aúnan lo mejor de muchos escritores. Incluso hay agendas que dan consejos diarios sobre como leer más, o sobre libros que no puedes dejar de leer. Una agenda puede ser un lienzo donde plasmar planes, proyectos pero también ilusiones, por lo que darle un sentido literario puede engrandecer esas ideas. Las agendas literarias en ciertas ocasiones también pueden ser pequeñas obras de arte, porque nos deleitan cada día con una ilustración distinta sobre la literatura amenizando y alegrándonos el día. Estamos seguros que acercándote a tu librero de confianza y preguntándole por alguna agenda literaria, él podrá aconsejarte y ayudarte de la manera más personalizada en base a tus gustos literarios o de la persona que quieres regalar.

En el mundo literario los libros son muy importantes, pero dar un toque literario a objetos tan cotidianos como las agendas es una idea realmente original para regalar. ¿Tienes ya a un amante literario en la cabeza para regalar, serás tú mismo? Seguro que nunca pensó en disfrutar de la literatura también a través de una agenda.

Inspiración literaria


Los comienzos de año siempre vienen cargados de propósitos y hay quienes consideran que el conseguir la inspiración necesaria para escribir un libro o un relato es algo que se debe de encuadrar dentro de los propósitos de este 2017. Estos “quienes” son los escritores, esos que nos hacen vibrar con las historias y con los relatos que nos cuentan en cada una de sus novelas. Pero la inspiración literaria es más compleja de lo que podemos pensar.

Tener el don o la capacidad de escribir bien no tiene por qué significar que la inspiración nos acompañe, de hecho en muchas ocasiones los escritores se frustran precisamente por el hecho de no ser capaces de explotar su capacidad escribiendo algo a través de la inspiración literaria. Hay escritores que con el tiempo saben canalizar las vivencias de su propio día a día a para conseguir buenas historias, pero sin embargo hay quienes son tan afortunados de toparse con una idea sin apenas esforzarse.

La inspiración literaria dicen que varía mucho de un género a otro. Por ejemplo, el género histórico suele ser un género al que recurren muchos escritores y suelen salir airosos al enfrentarse a él, porque requiere más bien de capacidad investigadora, que de capacidad imaginativa. Sin embargo, por su parte, el género de fantasía requiere de grandes dotes de imaginación, porque no se puede “tirar de archivo” para conseguir ideas, sino que es nuestra propia mente es la que va generando tanto el mundo en el que nos ubicaremos como los personajes que conoceremos.

Ahora bien, debemos distinguir entre tener inspiración y ser originales, porque no todo el mundo que consigue alcanzar la inspiración, consigue ser original y destacar. La inspiración unida a la capacidad de relatar y de escribir, hacen que nos encontremos con historias magníficas que se podrán convertir incluso en clásicos de la literatura, pero sin embargo otras ideas e historias quedarán en el olvido. De una manera u otra, lo cierto es que “las musas te deben pillar trabajando”, así que no hay nada como ponerse manos a la obra y ejercitar nuestras destrezas.

Leer más, un propósito para nuevo año


Muchos de nosotros somos amantes de la lectura pero por desgracia no disponemos del tiempo que querríamos para poder leer o quizás no disponemos de la energía suficiente como para que la final del día nos dispongamos a leer y a disfrutar de la lectura. De ahí que para muchos de nosotros uno de los propósitos de año nuevo sea leer más, ¿qué leer? Eso ya es cosa nuestra, pero tan solo queremos leer más.

Hay quienes necesitan leer por su propia profesión, por eso se plantean que han de leer más sobre una determinada temática, para estar al día de las últimas tendencias y para ser realmente unos expertos sobre un determinado tema, estaríamos ante aquellos que no leen por diversión, sino que leen por profesión, por su propio desarrollo profesional. En este sentido el propósito de leer más llevaría aparejado el desarrollo como profesionales de una determinada disciplina por lo que sin duda es uno de los propósitos más originales para este 2017.

Otra de las razones para leer más, como apuntábamos anteriormente, viene dada por la misma razón de que no encontremos tiempo suficiente para leer tanto como nos gustaría. Somos muchos los que estamos día a día rodeados de nuevas tecnologías, de distintas pantallas (las del ordenador, las de la televisión, las del teléfono) que no nos permiten centrarnos y disfrutar simplemente de algo tan sencillo y llevadero como leer. De ahí que uno de los propósitos de 2017 sea leer más, porque con ello disfrutamos y conseguimos algo de esa paz que nos suele faltar.

Leer más no tiene por qué ser un propósito que tengamos que hacer solo nosotros, sino que sea un propósito común, es decir, que nos decidamos a leer en familia y por tanto leer más con los pequeños de la casa. Ellos disfrutarán de una historia antes de dormir, de repasar las ilustraciones de ese libro que tanto les gusta y hacerlo con nosotros los padres. Leer más puede ser un propósito para que este año 2017 sea un año cargado de cultura.