Censurando a los libros


Actualmente nos parece casi impensable que la censura pueda ser una realidad en contra de la libertad de expresión. Pero desgraciadamente, la censura ha estado y esta presente en muchos países del mundo. La censura se da en los medios de comunicación, en la opinión pública, pero también en los libros como medio de expresión. Es por esto, por lo que hoy nosotros haremos un repaso a los libros que han sido censurados a lo largo de la historia.

El escritor que homenajeaba hace unas semanas Google con un Doodle, Charles Perrault, fue también censurado. Llama la atención que algunos de los cuentos que este escritor plasmo en su obra desde la tradición popular, también fuesen censurados, esta vez por ser demasiado cruentos y escandalosos. Otro de los libros que destaca como censurado es el polémico libro Lolita de Vladimir Nabokov, pero como os contábamos hace unos días, este fue censurado por la carga erótica que se encuentra entre sus páginas.

Algo que resalta sin duda es la prohibición y censura de un libro como Harry Potter ¿adivináis en qué país se prohibió su comercialización? En los Emiratos Árabes durante una tiempo este libro no se pudo adquirir en ninguna librería puesto que se consideraba que podía alentar a los jóvenes a prácticar la brujería. Pero aunque lo de Harry Potter nos pueda parecer impensable, ¿os imagináis que algún país censurase la famosa serie de “Dónde esta Wally”? Pues el puritanismo estadounidense dio pie a que en ciertas bibliotecas de algunos Estados, este libro no pudiese ser consultado por contener escenas de chicas en topless, imaginaos lo fácil que sería encontrar a esa chica sin la parte de arriba del bikini con las medidas de los personajes como Wally.

Sean una libros de entretenimiento o no, sea por motivos religiosos o sea por motivos políticos, el censurar un libro siempre supone la censura de una idea, no se censura solo lo que se quiere transmitir, sino también la posibilidad de las personas de acceder a un mundo totalmente diferente, de viajar y aprender en otros contextos solo abordables a través de los libros.

Los libros electrónicos y los amantes de la lectura


En muchas ocasiones hemos tratado el tema de los libros electrónicos frente a los libros tradicionales, los libros de papel. Parecía en un primer momento que la aparición de los libros electrónicos quitaría todo el protagonismo a los libros en formato papel, pero realmente vemos que existe un equilibrio bastante lógico en entre estos dos formatos de la literatura.

Los amantes de la lectura son lo que son, sea con libro electrónico o con libro tradicional. No nos suele importar la manera de leer, pero sí el qué leer, es decir, nos interesamos por la historia, pero no por el formato de la historia, (materialmente hablando). Además, ahora nos parece casi absurdo pensar que los libros electrónicos iban a provocar la desaparición del libro tradicional, porque ¿a caso suponen un riesgo las bibliotecas para la venta de libros?

La aparición de los libros electrónicos responde a la necesidad de nuestra sociedad de contar con otra parte de nuestra vida en formato virtual. Ahora bien, seguimos siendo una sociedad material, que aunque apreciemos la posibilidad de mantener una conversación a través del ordenador, también apreciamos la necesidad de ver a esa persona enfrente nuestra y poder tocarla. Lo mismo ocurre con los libros, ciertamente habrá libros que consumamos en su formato electrónico, pero aún nos parece ilógico el momento en el que por nuestro cumpleaños nos regalen una descarga de un libro en vez de un libro en su formato tradicional, aún necesitamos sentir las cosas como son.

Nuestra opinión, se orienta hacia esta tendencia, vemos que el pánico respecto de la desaparición del libro en formato papel no se ha materializado y realmente nos parece algo lejano que esto pueda ocurrir, al menos en la sociedad en la que vivimos hoy día. Las necesidades y los modos de vida cambiarán y no solo por la comodidad de tener un libro menos pesado en nuestras carteras será por lo que decidamos utilizar más a menudo el libro electrónico que el libro tradicional.

4 reglas de oro para los amantes de la lectura


En los círculos literarios se mueven las opiniones de aquellos que consideran que ciertas “conductas” llevadas a cabo por aquellos que se consideran amantes de la lectura han de ser señaladas como “sacrilegios”.  Sí, parece que estamos exagerando, pero nos gustaría conocer vuestra opinión sobre qué consideráis como una regla imprescindible a la hora de abordar la lectura de un libro.

#1: No se podrá preferir el libro a la película. Hace unas semanas os hacíamos esa pregunta de ¿Eres de libro o de película? Pues bien hay ciertos lectores que consideran que nunca, bajo ningún concepto se podrá considerar mejor la película al libro. Nosotros somos más tolerantes, pero si es cierto que como amantes acérrimos de la lectura, no podemos negar que esta nos cautiva más que una película basada en un libro, aunque siempre es interesante si nuestra visión de la historia ha coincidido con la del director.

#2: La inversión de tu dinero en libros siempre está justificada. Algunos dicen que comprar libros es un despilfarro sin sentido, esas personas se auto delatan como no amantes de la lectura, porque todos aquellos que apreciamos tener un libro entre las manos, sabemos que no hay mayor placer que saber que ese libro que tanto nos gustó está en nuestra estantería y siempre podremos acudir a él.

#3: Si conoces que un libro pertenece a una saga, evitarás siempre no empezar por el primero. Parece una idea ilógica, porque hay libros que aún estando conectados con su saga, son libros independientes. Ahora bien, muchos hablan de que no empezar una saga por el principio es como empezar la casa por el tejado, nunca captarás la idea del autor de la misma manera en la que él la quiso expresar.

#4: Al prestar un libro, has de hacerlo a través de la confianza. ¿A qué nos referimos con esto? A todos nos ha dolido en el alma haber dejado un libro con la esperanza de compartir esa historia que nos emocionó, para luego descubrir que nuestro libro nunca nos lo devolvieron. Por eso, un amante de los libros, no dejará un libro por quedar bien, sino porque confía en las manos en las que deposita su tesoro, su libro.

Libros polémicos, entendiendo las razones


La controversia en el mundo de la literatura siempre ha estado presente. El  escritor en sí mismo siempre ha sido un libre pensador que ha plasmado a través de la lengua sus pensamientos, haciéndolos, de esta manera, accesibles para el gran público. Repasando las listas y rankings de los libros más polémicos y controvertidos de todos los tiempos, nos hemos dado cuenta de un patrón que siempre se cumple, y es el escándalo a través del erotismo, política o religión.

En las recopilaciones que hemos consultado, resaltan sobre todo libros conocidos por todos, al menos de oídas, como “Los 120 Días de Sodoma” de El Marqués de Sade ó “Lolita” de Vladimir Nabokov. Estos dos libros resaltan por la crudeza con la que cuentan historias de erotismo en muchas ocasiones pornográfico, tanto es así que fueron censurados en su tiempo.

El libro de “El origen de las especies” de Charles Darwin, aparece subrayado en múltiples recopilaciones por ser un libro totalmente transgresor. Este libro fue criticado principalmente por sectores religiosos que los señalaban como una aberración al negar el origen divino de las especies, publicado en un tiempo que era muy complicado desplazar a la Iglesia de la esfera pública.

Otro de los libros en el que todos los rankings coinciden es “Mein Kampf” o “Mi lucha” de Adolf Hitler, hace unos meses ya os hablábamos de él, puesto que por su misma naturaleza este libro no ha sido comercializado en Alemania hasta la época. Las ideas del dictador alemán son de lo más controvertidas puesto que de su enseñanza nacieron los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Por último, uno de los libros que más sorprenden por ser polémicos, pero que sin embargo gran parte de las listas de entendidos coinciden es “1984”, un libro de ciencia ficción que enmarca un mundo donde el Estado totalitario controla a su población, como un “Gran Hermano” pero sin ser un reality show, sino más bien una estrategia de poder.

¿Pensáis que hay algún libro más que también ha sido y es polémico en nuestros días? Compártelo con nosotros, otros lectores están deseando conocer la opinión de otros amantes de la lectura.

De trenes y de escritores viajeros


Los trenes tienen ese romanticismo del que en muchas ocasiones os hemos hablado aquí en el blog de Nobel, pero además sabemos de sobra que sirven de inspiración para muchos de los escritores de novelas, desde el conocido “Asesinato en el Orlean Express” hasta el actual libro de “La chica del Tren”.

Es tan fuerte la conexión de la literatura y los trenes, que nos sorprenden concursos españoles como el del “Certamen de relatos cortos: el tránsito, el viaje, el movimiento hasta un destino en un tren de cercanías”.

Ahora bien, dando un paso más allá, encontramos iniciativas como la estadounidense, donde su red de ferrocarriles nacional Amtrak ha decidido crear una línea concreta para escritores residentes, donde el traqueteo el tren y el ver pasar los árboles y casas a través de la ventana sea su inspiración. Podemos decir que todo comenzó como un deseo dicho en voz alta, pero sin embargo ese deseo fue escuchado por algún genio de la lámpara mágica de las redes sociales, consiguiendo que no solo un escritor expresase este deseo tan peculiar, sino que fuesen varios. Y la voz de muchos al final es escuchada, así la empresa de trenes Amtrak daba otra vuelta comercial a sus líneas de tren de larga distancia menos usadas, consiguiendo darles otro tipo de atractivo con lo que ellos llamaban los escritores residentes.

Entre estos escritores residentes, encontramos autores de todo tipo, desde fantasía y ciencia ficción hasta novela romántica. Parece ser que la idea de Snowpiecer ya no parece tan descabellada, sabiendo que en estos trenes, los escritores residentes dispondrán de una cama en el coche cama, donde podrán escribir y descansar durante el largo viaje por toda la geografía estadounidense.

Al fin y al cabo, las historias dentro de los trenes se mezclan, tal y como nos cuenta el ultimo anuncio de nuestra empresa de ferrocarriles española, por eso no dudamos que es un excelente combinación, la de literatura y tren, ya sea para escribir o ya sea para leer.

Tres libros para leer con frío


Quizás lo importante no sea el tanto el título del libro como el espacio en el leeremos. El frío que está haciendo esta semana, nos invita a quedarnos en casa, resguardados, bajo una manta pero entretenidos con un buen libro entre las manos. Como todo amante de la lectura sabe, el mal tiempo es la mejor escusa para hacer lo que más nos gusta, leer.

Aún así, hoy os recomendamos tres libros para leer con frío, porque consideramos que hay veces en las que nuestra lista de libros por leer esta algo parada y nos apetece innovar. Por eso, hoy os traemos algunos de los títulos más relevantes de este invierno. Descubrirlos la historia de cada uno de ellos es solo cosa tuya. La escusa ya la tienes, así que ahora a disfrutar.

Empezamos con un libro distinto, no es novela histórica, pero sí que nos cuenta algo que hace que la Historia de ciertas partes del mundo sea como es. Se trata de “Las Elegidas” de Jorge Volpi, un libro en donde encontrarás la historia de proxenetas y traficantes de indocumentados, en este caso concreto la historia de una familia, la de El Chino, dedicada principalmente a la extorsión. ¿Quiénes son las elegidas? Esas mujeres elegidas para traficar con ellas, sin duda una novela polémica pero que no pretende el escándalo.

Otro de los títulos que os sugerimos es “La estación de las flores en llamas” de Sarah Lark, una historia que nos cuenta cómo una familia de colonos alemanes se traslada a Nueva Zelanda en busca de nuevos horizontes. Lo que allí se encontrarán quizás no cumpla las expectativas del viaje, pero os aseguramos que no dejará a nadie indiferente.

Por último, os recomendamos “La guitarra azul” de Joan Banville, esta novela no tiene mejor carta de presentación que haber sido el premio Príncipe de Asturias de las Letras. Una historia de amor donde un hombre se enamorará de una mujer muy peculiar, el resto está por descubrir.

4 Casas-museo de 4 escritores españoles y franceses


Un  buen amante de los libros, en ocasiones también es un viajero curioso, por eso hoy, os traemos algunas sugerencias de rutas literarias en España y Francia, donde visitar las casas-museo de escritores clásicos. Sabemos que siempre resulta curioso ver dónde y en qué ambienten escribían los escritores que han marcado un antes y un después en la literatura. Por lo que, siendo en la geografía española, o siendo en la geografía francesa, te invitamos a descubrir por ti mismo el hogar de algunos escritores famosos.

Comenzamos por el norte, con la casa museo de Rosalía de Castro, en Galicia, concretamente en Padrón, un pueblo a unos veinte kilómetros de Santiago de Compostela. En esta casa podrás conocer la casa donde ella se crió y además encontrarás que se encuentra en perfecto estado de conservación. Si estas de visita por Galicia, te animamos a conocerla.

Una de las casas más vistosas para visitar es la casa del escritor francés Victor Hugo en París. Se trata de una de las más populares, puesto que el este autor se mudó en repitas ocasiones a lo largo de su vida. Ahora bien, en ella podrás encontrar estancias decoradas con recuerdos del escritor y de toda su familia, una espléndida oportunidad para conocer cómo era su vida.

Y nos vamos de la capital francesa, a la capital española para conocer la casa de Lope de Vega en Madrid. Aunque este escritor tiene también una casa museo en Alcalá de Henares, la casa de Madrid destaca por haber intentado representar cómo era la vida en el Siglo de Oro. Si te decides a visitarla, te recomendamos ir con reserva.

Ahora nos volvemos a trasladar a Francia, esta vez a  Amiens. En esta casa vivió el escritor Julio Verne durante una época de su vida. La casa destaca porque mantienen la distribución de las habitaciones y de los espacios de la casa como eran en la época en la que Julio Verne vivió allí con su esposa.

¿Alguna idea más para ponerte en marcha y conocer la casa de algún autor clásico? Seguro que si te has leído algún libro de estos autores, la curiosidad te llevará a intentar conocer el espacio donde vivían su día a día.

El romanticismo en los libros


Se acerca San Valentín y nos ponemos algo románticos, no lo hacemos por esa llamada de los corazones rojos por todas partes o por la plasticidad de las imágenes de parejas mirándose con ojos vidriosos. No, nosotros lo hacemos porque en cierto modo detrás de todo amante de la literatura hay una persona romántica a su manera, a la que le gusta la tranquilidad, los libros y el poder ponerse en la piel de otras personas a través de los personajes de los libros.

De esta manera, quizás podemos justificar un poco la existencia del propio “romanticismo-plástico”, el del amor sonrojado, entendiendo en primer lugar a los lectores. Quizás, quienes lean novelas románticas sean aquellos que se quieren acercar al amor, o al menos captarlo de otra manera, como lo hacen los “románticos-básicos” cuando cogen un libro al azar, sea de ciencia ficción o histórico, para conocer otras sensaciones.

Los libros por tanto, y como en muchas otras veces os hemos dicho, son la muestra de otras vidas, inventadas o no, reales o irreales, pero vidas, que al leerlas nosotros hacemos realidad dentro de nuestro propio cerebro, ahí es donde se encuentra el romanticismo de los libros. Porque los libros son capaces de transportarnos a cualquier situación, a cualquier universo posible y nos hacen capaces de entender otras realidades, otras personalidades que quizás de otra manera ni tan siquiera llegásemos a plantearnos.

Pero además, los libros consiguen algo más, y es lo que realmente hace romántica la cuestión, y es que cada uno de nosotros somos un poco más como somos por los libros que hemos leído, porque de alguna manera nos acompañan, los llevamos en nuestra mochila espiritual. Hacen que por ejemplo no veamos tan raro una situación del lejano oriente, porque nosotros quizás a través de un libro ya nos la hemos imaginado, o quizás, no consideramos que una persona sea excesivamente nerviosa, porque a través de las páginas de un libro hemos “conocido” a otras personas más nerviosas.

El romanticismo de los libros reside en su capacidad de crear nuestra propia realidad, nuestra propia forma de percibir el mundo, y vosotros ¿qué pensáis que puede ser el romanticismo en los libros?

¿Running o reading?


Diversos estudios científicos han demostrado que el cerebro humano consume energía y por tanto calorías simplemente pensando. Esta es una de las características que diferencian nuestro cerebro del de los animales, entre otras. Curiosamente, una de las actividades en las que nuestro cerebro más activo está es por ejemplo leyendo, ya que no se trata de una actividad pasiva como es ver la tele, en estos casos el consumo de energía de nuestro cuerpo aumenta.

Ahora bien ¿consumimos la misma cantidad o más calorías que haciendo una actividad física? La respuesta es negativa, desgraciadamente. Ciertamente resulta muy complicado cambiar nuestro libro por unas zapatillas de deporte cuando somos amantes acérrimos de la lectura. Algunos han intentado justificar que el movimiento de los ojos o simplemente los enlaces mentales de nuestras neuronas tienen gran importancia a la hora de quemar calorías, pero en realidad nos engañamos. Nuestra respuesta viene dada por Blackie Books, cuando nos cuentan que leer En busca del tiempo perdido equivaldría a 13 horas corriendo, por su parte, leer Los miserables, equivaldría a 6 horas y media corriendo y leernos Desayuno en Tiffany’s serían 38 minutos corriendo.

Una de las mejores opciones sería quizás el compaginar actividades deportivas o recreativas como salir a caminar o a correr un rato, para después coger nuestro libro con más ganas. No hay que olvidar que “mens sana in corpore sano” van de la mano y para conseguir el tándem perfecto con el que predicaban los romanos, hemos de no olvidar la importancia de la actividad física. Así que no debemos de pensar en running o reading, sino más bien running y reading.

Quizás llegue un día en el que los corredores no queden para correr, sino corran para quedar y leer. Sí, un tanto utópico, pero a muchos de nosotros nos encantaría poder compartir las delicias de la lectura con un grupo variopinto como es el de los runners.

Las recetas literarias, Como agua para chocolate


¿Sabías que en Como agua para chocolate representan al inicio de cada capítulo de la novela una receta diferente? Seguramente al leer la fantástica historia de esta familia mexicana, donde los fogones tienen gran importancia, se nos hará la boca agua. Por eso nosotros os traemos algunas de las recetas con las que se os abrirá el apetito o quizás os den alguna idea para recrear una cena temática con vuestros invitados.

Un buen plato, podrían ser codornices con pétalos de rosa. Su propio nombre ya nos hace pensar en cuál es el ingrediente verdaderamente remarcable, las rosas. Y será deshojando esas rosas, como se pichará la protagonista de este libro ¿cuál será la consecuencia de que sus dedos sangren para cocinar ese guiso de codornices y pétalos de rosa? Algo asombroso ocurrirá, pero lo más importante ¿a quién estas pensando tu deleitar con este plato? Codornices, castañas y rosas son los ingredientes principales que necesitas para esta receta.

Si nos decidimos por algo más dulce, tendremos dos opciones sacadas de este libro. Las tortas de nata o el llamado pastel de chabela. Ninguna de las dos recetas presenta gran complicación y seguro que harán las delicias de tus invitados. Las tortas de nata solo necesitarán de nata, huevos, canela y almíbar. Por su parte, el pastel de chabela tiene como ingredientes principales harina, huevos, azúcar y raspadura de limón.

Los fogones en esta novela están muy presentes porque serán el epicentro de la vida de una familia, donde el amor y la pasión han de ser reprimidos por la dura moral de la época. Nosotros seremos testigos de excepción de este tipo de vida, pero además también de las recetas más elaboradas de la gastronomía de la zona. Por lo que podremos trasladarnos a ese contexto hogareño, tan solo paladeando los platos representados en el libro de Como agua para el chocolate de Laura Esquivel.